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Alimento Diario - 10 de Diciembre

  • 2011 Dec 10
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Gratificación retrasada

"Yo pondré en el trono a uno de tus propios descendientes… y yo afirmaré su trono real para siempre." 2 Samuel 7:12-13

"Este año la Navidad ha sido cancelada pero no se preocupe, la celebraremos nuevamente el año que viene." ¿Cómo se sentiría ante un anuncio como este? ¿La Navidad retrasada un año?

La mayoría de nosotros no creemos más en los retrasos largos. Cuando alguien dice: "quizás el año que viene podamos hacer ese viaje", enseguida pensamos que probablemente no vaya a suceder. A veces, esa forma de pensar nos vuelve cínicos hasta para con los regalos de Dios. El cielo parece una promesa distante que quizás nunca se convierta en realidad.

El Rey David había tenido que pelear toda su vida para establecer un reino seguro y próspero, y quería que continuara así después de su muerte. Pero la promesa de Dios no era para su descendiente inmediato, sino para un futuro distante: "Yo pondré en el trono a uno de tus propios descendientes... y yo afirmaré su trono real para siempre" (2 Samuel 7:12-13).

¿Se trata de una demora inaceptable? En el transcurso de mi vida he tenido que postergar muchos sueños. Soñé con aprender a volar, con escribir un libro, con irme de mochilero a las Rocallosas. Pero ninguno de esos sueños se ha concretado, y quizás nunca se concrete. Sin embargo, en su lugar, Dios me ha dado cosas mucho mejores. ¿Debería cambiar mis sueños por los de Dios?

Dios le dio una promesa a David. Era una promesa difícil de ver. Pero también era una promesa mucho más grande de lo que el mismo David había deseado. En este Adviento Radical, ¿quiere quedarse con sus sueños, o con los sueños que Dios tiene para usted?

ORACIÓN: Padre celestial, tú conoces mis esperanzas y sueños. Ayúdame a ver que los tuyos son mejores y más grandes. Ayúdame a fijar mis ojos en Jesús, mi Salvador, quien vendrá nuevamente. Amén.

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