Obrade Dios

Él me invocará, y yo le responderé; estaré con él en momentos de angustia; lo libraré y lo llenaré de honores. Lo colmaré con muchos años de vida y le haré gozar de mi salvación. - Salmo 91:15-16

Cuando un tornado destroza una comunidad, algunas personas dicen que fue “obra de Dios”.

Por mi parte, yo digo que es obra de un tornado. Cuando pienso en una “obra de Dios”, pienso, por ejemplo, en una familia que vive en Toronto, Canadá.

Algo que alguien había apoyado contra un calefactor encendido comenzó a calentarse, y al poco tiempo se prendió en llamas.

Fue entonces que esta familia, compuesta por el matrimonio, un bebé, una abuela, y un perro, se despertó. Atrapados en sus dormitorios a causa del fuego, llamaron al 911 para que enviaran los bomberos.

Pero para el tiempo en que estos llegaron, el fuego ya se había extinguido, y el daño que le había hecho a la casa era mínimo. ¿Cómo es posible? El fuego hizo reventar un caño de agua. El agua que salió apagó inmediatamente el fuego, sin causar mayores daños.

¡A eso llamo yo una obra de Dios!

Esas son las cosas que el Señor hace para proteger a sus hijos (y a menudo también a quienes no lo son). Ese es el tipo de rescate que Él nos provee cuando estamos en problemas. La única diferencia entre esa familia de Toronto y nosotros es que nuestros incendios no son tan visibles, y que la evidencia de la obra del Señor no es tan obvia.

Aún así, el Señor, que envió a su Hijo a salvarnos del pecado, la muerte y el diablo, está de guardia todo el día, todos los días del año.

Ese mismo amor, que hizo que el Padre enviara a su Hijo al mundo para morir en lugar nuestro, es el amor que nos protege en los incendios, los sufrimientos, y los problemas de la vida.

Y si usted tiene alguna objeción a esto, recuerde que, a causa de nuestro pecado, este mundo ya no es más el Jardín del Edén donde todo era “bueno”.

ORACIÓN: Señor Dios, te damos gracias porque siempre nos proteges, aun cuando a veces no nos demos cuenta de ellos. Enséñanos a ser agradecidos por tu presencia constante en nuestra vida. En el nombre de Jesús. Amén.

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