Consumado es

Cuando Jesús probó el vinagre, dijo “Consumado es”; luego inclinó la cabeza y entregó el espíritu.Juan 19:30 (23-30)

Viernes Santo

Cuando era niño, los Viernes Santos sucedía algo especial en mi congregación: ¡el templo se llenaba! Yo veía a personas que de ordinario no participaban en las actividades de la iglesia. ¿Cuál era el motivo? Parecía que aun en los cristianos tibios y fríos (o nominales), la crucifixión y muerte de Jesús el Viernes Santo producía una especie de temor, o reverencia, o alguna suerte de arrepentimiento transitorio.

¿Qué produce en ti el Viernes Santo? Dejaré que tú respondas a conciencia esa pregunta con la ayuda del Espíritu de Dios. En verdad, es más importante saber lo que el primer Viernes Santo produjo: la salvación de toda la humanidad mediante el sacrificio del Hijo Santo de Dios. La clave de esto la dio el mismo Jesús cuando exclamó sus últimas palabras: “Consumado es.” La palabra griega que usa el evangelista Juan para “consumado es” es tetéleszai, que se traduce mejor: “está completo o perfecto”. En la cruz Jesús estaba cumpliendo con todo lo que el Padre le había pedido que hiciera; estaba también ocupando el  lugar que nos correspondía a nosotros como castigo por nuestros pecados. Así, Jesús cumplió en forma completa y perfecta todo lo que hacía falta para que nosotros recibiéramos el perdón de nuestros pecados. ¡Nuestra salvación está consumada gracias a Jesús!

El Viernes Santo sigue produciendo en mí una especie de reverencia no igualada por ninguna otra cosa. Me invita a pensar en profundidad en cuánto Dios me ama, y en lo que estuvo dispuesto a hacer para recibirme como hijo suyo para siempre.

Gracias, Padre, por la perfecta obra de amor de Jesús, que me libro a mí de pasar por la cruz. Amén.

Rev. Dr. Héctor Hoppe
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