Joshua 4

En la lectura de hoy:

El monumento en Gilgal; la circuncisión; la Pascua en Gilgal; el maná cesa; la conquista y la destrucción de Jericó

Dios dijo: «(Porque) Yo os la he dado (la tierra) para que sea vuestra propiedad» (Números 33:53); pero, las promesas de Dios siempre incluyen las responsabilidades personales para los que reciben las promesas. Antes de seguir adelante a la tierra prometida, « . . . Jehová le dijo a Josué . . . vuelve a circuncidar la segunda vez a los hijos de Israel» (Josué 5:2-5).

El rito de la circuncisión había sido instituido por el Señor con Abraham, el padre de los fieles, como una señal visible del pacto de relación con Él (Génesis 17:9-14). Y era un requerimiento antes de que alguien pudiera comer la Pascua (Éxodo 12:48).

Después de ser circuncisos, los varones de la nueva generación se identificaron como el pueblo del pacto con el Señor y eran aprobados para participar de la Pascua (Josué 5:8,10). La Pascua conmemoraba el rescate que el Señor hizo para con Su pueblo en Egipto, y señalaba el camino al Libertador, el Mesías (I de Corintios 5:7). La circuncisión y la Pascua son sombras que muestran las ordenanzas del bautismo del creyente y la Cena del Señor para la iglesia.

Durante Su última Pascua aquí en la tierrra, nuestro Señor Jesucristo nos reveló que Su muerte en la cruz cumpliría y reemplazaría la Pascua. El apóstol Pablo nos habló de este nuevo pacto, diciendo: « . . . Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es Mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de Mí. Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en Mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de Mí. Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que Él venga» (11:23-26).

La circuncisión del creyente también es explicada por el apóstol Pablo: «En Él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo; sepultados con Él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con Él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos. Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con Él, perdonándoos todos los pecados» (Colosenses 2:11-13).

Pensamiento para hoy:

El Espíritu Santo, por medio de la Palabra de Dios, nos capacita para ser llevados por encima de nuestras tentaciones.

Lectura opcional: Juan 5

Versículo de la semana para aprender de memoria: Filipenses 2:14