Zechariah 8:14

En la lectura de hoy:

La promesa de la restauración de Jerusalén; el juicio de las naciones a su alrededor; el futuro Rey de Sion y el rescate futuro de Jerusalén

Aunque su mensaje profético se cumplió muchos siglos después de su muerte, Zacarías proclamó con gran anticipación: «Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu Rey vendrá a ti, Justo y Salvador, humilde, y cabalgando sobre . . . un pollino hijo de asna» (Zacarías 9:9). Esta profecía se cumplió al momento que Jesucristo entró a Jerusalén durante Su última semana antes de Su crucifixión. «Y la multitud, que era muy numerosa . . . aclamaba, diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!» (Mateo 21:8-9). La súplica del pueblo «Hosanna en las alturas» (que significa «sálvanos») fue rechazada por los celosos líderes religiosos, quienes, en vez, insistieron en que Él tenía que ser crucificado (Marcos 14:1; 15:13).

Zacarías también predijo los detalles sobre Judas Iscariote, el que traicionó a Jesús, y su negocio con los líderes religiosos, al decir: «Y les dije: Si os parece bien, dadme mi salario; y si no, dejadlo. Y pesaron por mi salario treinta piezas de plata» (Zacarías 11:12). Jesucristo, el verdadero Rey de reyes, fue rechazado y traicionado por meramente el precio de un esclavo, tal y como fue profetizado, por «treinta piezas de plata» (Éxodo 21:32; ver Mateo 26:14-15). Israel pronto reconocerá su Mesías tal y como Zacarías lo predijo: «Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a Mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito» (Zacarías 12:10; ver Romanos 11:26-27).

Zacarías también predijo el final de esta presente dispencación pecaminosa y caótica: «He aquí, el día de Jehová viene. . . . Porque Yo (Dios) reuniré a todas las naciones para combatir contra Jerusalén. . . . Después saldrá Jehová y peleará con aquellas naciones. . . . Y se afirmarán Sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos, que está en frente de Jerusalén al oriente. . . . Y Jehová será Rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será Uno . . . » (Zacarías 14:1-4,9).

Todos nosotros estamos propensos a perder el tiempo reflexionando en los acontecimientos futuros y a veces nos olvidamos de lo que Jesucristo le dijo a Sus discípulos cuando ellos le preguntaron: «Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en Su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y Me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra» (Hechos 1:6-8).

Pensamiento para hoy:

Donde Dios guía Él provee.

Versículo de la semana para aprender de memoria: Santiago 1:12