Mayo 18, 2010

2 Crónicas 20.1-25 

Enfrentado a la caída segura de su nación, el rey Josafat respondió con la adoración. Lea su oración en el pasaje de hoy, y verá que es difícil separar la petición de la alabanza. Más allá de las familiares expresiones de "aleluya" y "alabado sea el Señor", su oración alaba la personalidad de Dios y sus virtudes.

Además, el rey encabezó a la nación en la glorificación a Dios por su salvación en el pasado. Cuando los israelitas se concentraron en el Señor (no en los ejércitos que venían) el pueblo recordó de nuevo cómo había Él intervenido antes, a veces de manera dramática. Esto fue exactamente lo que Dios les había dicho a los israelitas que hicieran: que enseñaran a sus hijos en sus caminos, para que pudieran honrarlo cada día (Dt 6.7). Esto genera valentía y fortalece la fe.

La alabanza del pueblo preparó el camino para su total dependencia de Él. Las probabilidades de que el pequeño ejército israelita venciera a las fuerzas de tres enemigos eran escasas. Sin embargo, en la disposición mental de adoración del pueblo, pudieron reconocer su debilidad y esperar la intervención divina. Dios les dio una solución increíble: no hacer nada; pero Israel estaba espiritualmente preparado para ir en contra de la razón humana y obedecer. A Dios le encanta que nos abracemos a su misericordia, porque así su poder puede liberarse en toda su plenitud.

Dios también está dispuesto a darle a usted la victoria en tiempos de dificultad. La historia de los israelitas está escrita en su Palabra para que todos los creyentes puedan aplicar sus principios. Incline su corazón y su mente al Señor, y Dios ampliará su visión de quién es Él y de lo que puede hacer por usted. Dios también está dispuesto a darle a usted la victoria en tiempos de dificultad. La historia de los israelitas está escrita en su Palabra para que todos los creyentes puedan aplicar sus principios.

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