Octubre 3

Colosenses 2.5- 7

Los cristianos, por lo general, asociamos a la fe con nuestra experiencia de salvación. Al creer en Cristo, iniciamos una relación con Él que requiere de toda una vida de peregrinación con el Señor.

Dado que la palabra andar se usa para referirse a la conducta y el proceder, podemos erróneamente concluir que después de la salvación la vida cristiana es puro desempeño. Pero los versículos de hoy dicen claramente que andemos con Cristo de la misma manera que lo recibimos: por fe. Esto significa que pondremos nuestra confianza en Él en cada circunstancia de la vida. Para ayudarnos a entender esto, Pablo usa algunas frases que describen cómo crece la confianza en Dios:

"Arraigados" —En el momento que somos salvos, somos "plantados" en Cristo. Nuestras raíces crecen profundamente cuando nos anclamos en el Señor y obtenemos de Él nuestro alimento espiritual.

"Sobreedificados en él" —La vida del creyente está construida sobre el fundamento del Salvador por medio de la obediencia. Dios quiere que escojamos materiales de construcción valiosos que perduren hasta la eternidad (1 Co 3.10-15).

"Confirmados en la fe" —Con el tiempo, cuando empezamos a entender más acerca del Señor y cómo Él actúa, nuestra confianza en Él crece, y nos mantenemos firmes aun en medio de los vientos de la adversidad.

En nuestra sociedad orientada hacia los objetivos, es fácil olvidar que el andar en Cristo es un proceso en el cual seremos transformados poco a poco a lo largo del camino. Si confiamos en el Señor, nuestros corazones rebosarán de gratitud por todas sus bendiciones, y por la estabilidad que Él ofrece en cada circunstancia. Si confiamos en el Señor, nuestros corazones rebosarán de gratitud por todas sus bendiciones. 

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