Mayo 20, 2010

Isaías 41.9-13 

Aconsejo que los creyentes subrayen Isaías 41 en sus Biblias, y que mediten en él una y otra vez. Cuando alguien del pueblo de Dios está buscando un ancla en tiempos turbulentos, este es el pasaje perfecto. Isaías habla aquí de la fuente de fortaleza para los cristianos.

En el v.10, el Señor promete fuerzas, ayuda y protección. Además, da dos mandamientos: "No temas" y "no desmayes". Entre las trampas de Satanás, está la habilidad de desviar nuestra atención. El maligno sabe que el temor puede ahogar la fe; por eso se esfuerza para que la persona se concentre sólo en sus circunstancias angustiosas. Una vez que el creyente aparta su mirada de Dios, las inclinaciones humanas toman las riendas. Cuando la oración y la alabanza están ausentes, la ansiedad y las dudas se agigantan sin obstáculos.

Mantenerse centrados en Dios puede ser difícil. La carne prefiere buscar la seguridad, pensando en todas las alternativas posibles: nuestra tendencia es considerar lo que pensamos que podría ocurrir, frente a lo que dicen los "expertos" que sucederá; después de esto evaluamos las posibles formas de evitar que nuestros peores temores se vuelvan realidad. Pero, en vez de sentirnos más confiados, nos damos cuenta de lo impotente que somos. Por fortuna, servimos a un Dios todopoderoso que dice: "Siempre te ayudaré" (v.10). Podemos confiar en Él.

Cuando nos concentramos en nuestras circunstancias, elegimos la ansiedad y la duda. Pero estas emociones no tienen cabida en la vida de un creyente. Decidamos, más bien, confiar en las promesas que Dios nos ha dado. Su Palabra está llena de anclas para mantener a sus hijos firmes en la fe. Cuando nos concentramos en nuestras circunstancias, elegimos la ansiedad y la duda. Pero estas emociones no tienen cabida en la vida de un creyente.

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