Septiembre 26

1 Pedro 1.6- 7

La biblia dice que en dos ocasiones diferentes satanás pidió permiso al Señor para probar a un creyente (Job 1.6-12; Lc 22.31-34). En ambas, Dios estuvo de acuerdo. El diablo hizo todo lo posible por destruir la fe, primero de Job, y más tarde de Pedro, pero fracasó ambas veces.

¿Cree usted que Cristo y satanás han hablado alguna vez de usted? Pienso que la mayoría de personas son demasiado humildes para suponer que esa conversación haya tenido lugar. Así que, déjeme hacerle la pregunta de otra forma. ¿Está su vida teniendo un impacto del que vale la pena hablar? yo tuve que hacerme esta pregunta: ¿Estoy sirviendo a Dios lo suficiente como para que satanás se sienta amenazado? Los pastores y los misioneros no son las únicas personas que ponen nervioso al enemigo.

Cualquier creyente que esté decidido a obedecer al Señor, es una amenaza para el diablo, especialmente cuando comparte el evangelio. Dios le llama a usted para que hable de Él a ciertas personas, porque tiene el conocimiento, el testimonio o la personalidad para llegar a ellas. Por temer que el no creyente pueda elegir la salvación por el testimonio de usted, satanás le dará muchas oportunidades de fracasar. Espera que usted se desanime bastante, para no seguir sirviendo al Señor. Lo que más gustaría al enemigo es frustrar el plan de Dios para la vida de los creyentes socavando su fe.

Por ser así, debe sorprendernos la frecuencia con que nuestros nombres son discutidos entre Jesús y satanás. Aunque pueda pensar que no es importante, Dios conoce el valor que usted tiene. Amigo, como creyente lleno del Espíritu, usted tiene un potencial increíble para servir al reino de Dios. Satanás ve eso, y tratará de hacerlo tropezar. Amigo, como creyente lleno del Espíritu, usted tiene un potencial increíble para servir al reino de Dios. 

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