Mayo 5, 2010

Lucas 10.38-42 

Dos hermanas, Marta y María, estaban ocupadas alistándose para la visita de Jesús. Al llegar, la primera hermana centró su atención en Él, mientras que la otra se enfocó en los preparativos (v. 40) y se impacientó porque su hermana María no estaba ayudándola. Podemos pensar que Marta tenía razón, porque si todavía había trabajo que hacer, su hermana no debía estar sentada. Luego escuchamos el punto de vista del Señor Jesús. Al ver que Marta estaba ansiosa y preocupada por muchas cosas, cuando sólo una era necesaria, dijo que María había escogido la buena parte (v. 42).

Hay algunas lecciones importantes que podemos aprender de esta historia. Primera: para tener comunión con el Señor Jesús, es posible que tengamos que desatender algunas cosas. Él sabía cuánto habían estado trabajando las mujeres, y lo mucho que deseaba Marta terminar las tareas. Pero su mayor necesidad era pasar tiempo con Él. Su objetivo debía ser escuchar, aprender y relacionarse con Jesús.

La segunda lección es que nuestra decisión de renunciar a una actividad puede ser malinterpretada. Marta no comprendió, en realidad, la decisión de su hermana. Además, si no pasamos tiempos con el Señor, puede haber consecuencias desagradables. El desenfoque de Marta la llevó al afán y a la turbación. Jesús la invitó a elegir lo mejor, es decir, estar con Él.

Es esencial para nuestra salud espiritual tener el hábito de buscar la comunión con el Señor. La relación regular con Él agudizará nuestro enfoque en lo que es más importante para Él. Aun en nuestro trabajo diario, podemos aprender cómo mantenernos conscientes de su presencia y actuar conforme a su voluntad. Es esencial para nuestra salud espiritual tener el hábito de buscar la comunión con el Señor. La relación regular con Él agudizará nuestro enfoque en lo que es más importante para Él.

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