Octubre 20

Recordemos la bondad de Dios

JOSUÉ 3.14—4.7

Algunas personas tienen una capacidad asombrosa para recordar hechos o imágenes. Sin embargo, es muy común que las personas dejen de recordar la bondad del Señor para con ellas.

En vista de la tendencia humana a olvidar, los versículos de hoy ofrecen un buen ejemplo que debemos seguir. Dios había sacado a los israelitas de Egipto y transitado sin ningún riesgo a través del mar Rojo cuyas aguas fueron divididas. Ahora les daba de manera milagrosa otro camino seco, estancando las aguas del Jordán río arriba. El Señor sabía que el pueblo estaba a punto de entrar en Jericó, y que, por el poder de Él, conquistarían la ciudad. ¡Qué misericordioso al animarlos con una ilustración palpable de su poder antes de esa batalla!

Pero Dios también sabía cuán fácilmente se habían olvidado de Él. Hoy nosotros hacemos lo mismo; cuando el Señor actúa a nuestro favor, es fácil confiar en Él. Pero a medida que pasa el tiempo, lo olvidamos hasta que nos recuerda nuestra necesidad de Él y nos arrepentimos. Es por eso que el Padre celestial tenía un plan para ayudar a recordar a su pueblo el milagro en el río. Les pidió que levantaran un altar de doce piedras, que representaban a cada tribu de Israel que había pasado a salvo por las aguas. De esta manera, tendrían un recordatorio tangible del rescate divino.

Cuando se trata de bendiciones, ¿tiende usted a ser olvidadizo? Si es así, trate de crear recordatorios de la fidelidad de Dios, como llevar un diario o escribir palabras clave en lugares visibles. No importa lo que usted haga, asegúrese de tener la manera de recordar la intervención del Señor en su vida.

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