Octubre 4

Orar en el nombre de Jesús

JUAN 14.13, 14   

Jesús enseñó a sus discípulos a orar “en su nombre”. Les aseguró que cuando lo hicieran, Dios haría cualquier cosa que pidieran. Esta es una promesa poderosa con un requisito específico. Veamos lo que significa orar en el nombre de Jesús.

Primero, señala la necesidad de tener una relación familiar con Dios por medio de Cristo. La Biblia enseña que todos nosotros estuvimos una vez separados de Dios y bajo su ira. Pero eso cambia cuando la persona confiesa su pecaminosidad, reconoce la necesidad de un Salvador, y cree que Jesús murió en su lugar para pagar el precio de su iniquidad. Todos los que pertenecen a la familia de Dios pueden orar en el nombre del Señor Jesús.

Segundo, orar de esta manera reconoce que el acceso a Dios solo es posible por medio de Cristo (Jn 14.6). El Salvador nos abrió el camino para que podamos acercarnos a Dios como Padre y recibir respuestas a nuestras oraciones. Solo aquellos cuya deuda de pecado ha sido pagada por la sangre de Jesús, pueden acercarse al Dios santo.

Tercero, gracias a Jesús, los creyentes tenemos la autoridad para entrar a la sala del trono celestial con nuestras peticiones. Y venimos, no como mendigos, sino como herederos de Dios y coherederos con Cristo (Ro 8.17). En virtud de Jesús, podemos orar con la confianza de que nuestras peticiones serán escuchadas y respondidas (He 4.16).

El Salvador prometió que orar en su nombre, es decir, conforme a su voluntad, daría a los cristianos libre acceso al trono de la gracia, y autoridad para presentar peticiones al Padre. ¿Ora usted a Dios basándose en su necesidad, en sus buenas obras, o en su relación con el Señor Jesucristo?

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