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Susurros Nocturnos - 1 de Febrero, 2016

  • 2016 Feb 01
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Feb 1 Una cápsula de gel de parte de Dios para ayudar a curar ‘Las Dudas’

CREE

Una cápsula de gel de parte de Dios para ayudar a curar ‘Las Dudas’

Jeremías 32:25

He aquí, Yo soy el SEÑOR, Dios de toda carne. ¿Habrá algo que sea difícil para mí? 

En Jeremías 32:17-25 Jeremías dice una oración testimonial a Dios. En otras palabras, el profeta alaba y, hasta cierto punto, ‘justifica’ las terribles pero justas acciones de Dios contra Su pueblo que ha quebrantado el pacto. No obstante, frente a semejante devastación, a pesar de sus sublimes alabanzas a la magnificencia de Dios, me pregunto si Jeremías ha contraído un caso de ‘dudas’ y estaba, a su vez, cuestionando la cordura de gastar tanto del tan necesario dinero para el escape en una propiedad que sería ocupada por sus enemigos. Me pregunto si él se preguntaba: ¿Sabrá Dios lo que está haciendo? ¿Me estaré volviendo loco? ¿Escuché bien a Dios? ¿Se me ha zafado un tornillo? La verdad es que cuando el viento sopla en dirección contraria al curso que hemos marcado en nuestro compás o cuando los cielos se oscurecen sobre nuestros otrora claros horizontes, todos los que nos internamos en el mar profundo en barcos, en ocasiones, contraemos un severo caso de dudas. Y lo mismo te ha de suceder a ti. En cuanto a Jeremías, él había obedecido los mandatos del Señor pero, en este momento, dudaba de la cordura de su obediencia. Quiero decir, ¡vamos! si Dios continuaba con sus propósitos destructivos en contra de ellos, entonces, ¿quién quedaría para volver? y, francamente, ¿quién desearía regresar a una tierra de desolación ocupada por tanta maldad? 

“¡He aquí cómo han construido rampas de asalto contra las murallas de la ciudad! Por medio de guerra, hambre y enfermedad la ciudad será entregada a los caldeos, que la conquistarán. Todo ha sucedido tal como lo dijiste. Y aun así, oh Soberano Señor, me has ordenado comprar el terreno —hasta pagué mucho dinero en presencia de estos testigos— aunque la ciudad pronto será entregada a los caldeos” Jeremías 32:24-25 Ahora bien, tú que en ocasiones dudas, querido amigo, quiero decirte que antes de que Dios viniera a Jeremías con la cura definitiva para el caso de las ‘dudas’ a través de esa estupenda invitación en Jeremías 33:3, “Clama a mí y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”, bueno antes de eso, Dios había estado tratando las dudas de Jeremías sobre seguir Su mandato de comprar ese campo como testimonio futuro de Su lealtad con el pacto, y al hacerlo, Dios comenzó Su tratamiento con una declaración y una pregunta retórica, todo incluido en una pequeña cápsula de gel llamada “¡He aquí!” Ahora, si examinamos el aglutinado químico de la doble medicina contenida en ella, se vería así: 

Yo soy el Señor, 

Dios de toda carne.

He aquí,

¿Habrá algo difícil para mí? 

“¡He aquí!” Pues bien, Dios utiliza esta cápsula de gel más de 1,000 veces en la Biblia, y aquí tenemos la traducción prolongada de esas palabras en particular: ‘Heeeeeee Aquíííííííííí’. En otras palabras, desde el momento en que las palabras ‘He aquí’ salieron de la boca de Dios, pareciera como si Dios también hubiera alzado Su mano en un movimiento amplio desde la parte inferior izquierda de Su cuerpo hasta el cuadrante derecho superior de Su persona, y al hacerlo, entregara la primer parte de esta doble medicina, revelando así no solamente de manera dramática la profundidad y magnitud de Su siempre presente proeza en Su continuo control por lo pactado y Su autoridad sobre toda la creación, pero también invitando a Jeremías para que se tome un momento y mire más de cerca en las profundidades de cada centímetro de la creación de Dios ¡y para que contemple la maravilla de Su poder y control sobre todas las cosas! Pareciera como si Dios dijera a Jeremías y a nosotros, (y hasta a ti esta noche): “¡Miren el gran catálogo de mi creación! Miren sobre toda la superficie de este planeta. Observen los mares y la multitud de árboles ¡tan diferentes! Ahora contemplen al conejo, consideren a la hormiga, ¡he aquí el Behemot! Sí, ¡he aquí el espacio exterior! observen las brillantes constelaciones de la Osa Mayor, la del Orión, las Pléyades y hasta las grandes y ocultas Cámaras del Sur; y en todo esto ‘¡He aquí YO, Jeremías!’ ¡Yo Soy el supremo comandante y creador de todos los seres vivientes y del reino material en el que los he puesto! (y ahora viene la segunda parte de la medicina) “¿HABRA ALGO DIFÍCIL PARA MÍ?”

En esta gran pregunta medicinal y retórica de la palabra ‘He aquí’, presentada con el mecanismo de entrega de una cápsula de gel, la acción de este segundo ingrediente es la de agitar y provocar, la de despertar y revitalizar nuestra confianza y paz en la grandeza de Dios. Mira querido amigo, aun en la sombra de la grandeza de Dios, no hay nada tan entrelazado que no pueda ser desmenuzado y separado. No existe cadena montañosa tan grande que no pueda ser llevada a las profundidades del océano. No existe tiempo que sea demasiado tarde. No existe dolencia tan arraigada que no pueda quitarse. No hay condición, edad o enfermedad que no pueda mejorarse, revertirse y restaurarse a un estado de utilidad y nueva vida. No existe sueño, por más asombroso que este sea, ¡que no pueda hacerse realidad! 

La continuación y majestuosidad de la creación es nuestra medicina de contemplación hoy y siempre. ¡Observa las maravillas de Dios! ¡Cree en todo lo que Dios te haya dicho! Obedécelo en todo, ¡a pesar de lo que otros (que tienen la vista corta) digan! Fortalécete en el Señor y en el poder de Su Fuerza, pues te digo, nada es difícil para Él y todo es posible para aquellos que creen en Él. ¡Cree! me elevar la vista hacia Ti gran Rey del universo, pues lo que Tú has dicho, seguramente pasará. Esto es lo que creo ahora. ¡Amén y que así sea! 

Listen:- El SEÑOR reconstruye a Jerusalén y reune a los exiliados de Israel; restaura a los abatidos y cubre con vendas sus heridas. Él determina el número de las estrellas y a todas ellas les pone nombre. Excelso es nuestro SEÑOR, y grande su poder; su entendimiento es infinito; El SEÑOR sostiene a los pobres, pero hace morder el polvo a los impíos. Canten al SEÑOR con gratitud; canten salmos a nuestro Dios al son del arpa. Él cubre de nubes el cielo, envía la lluvia sobre la tierra y hace crecer la hierba en los montes. Él alimenta a los ganados y las crías de los cuervos cuando graznan. El SEÑOR no se deleita en los bríos del caballo, ni se complace en la agilidad del hombre, sino que se complace en los que le temen, en los que confían en su gran amor. Alaba al SEÑOR, Jerusalén; alaba a tu Dios, oh Sión. Salmos 147:2-12 NVI 

Pray: -  Señor, cuando me surjan ‘dudas’, dame la medicina de Tu soberana grandeza. Señor, cuando ‘las dudas’ me venzan, levántame, fortaléceme, reconstrúyeme, hazme elevar la vista hacia Ti gran Rey del universo, pues lo que Tú has dicho, seguramente pasará. Esto es lo que creo ahora. ¡Amén y que así sea!

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