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Susurros Nocturnos - 2 de Enero, 2016

  • 2016 Jan 02
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Jan 2 ¿Entrará la Garza al cielo?

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¿Entrará la Garza al cielo?

Levítico 11:9-17

“De los animales que hay en las aguas, es decir, en los mares y en los ríos, ustedes podrán comer los que tengan aletas y escamas. En cambio, considerarán inmundos a todos los animales de los mares y de los ríos que no tengan aletas ni escamas, sean reptiles u otros animales acuáticos. No comerán su carne, y rechazarán su cadáver, porque ustedes los considerarán animales inmundos. Todo animal acuático que no tenga aletas ni escamas será para ustedes un animal inmundo. ‘Las siguientes aves ustedes las rechazarán y no las comerán, porque las considerarán animales inmundos: el águila, el quebrantahuesos, el águila marina, toda clase de milanos y gavilanes, toda clase de cuervos, el avestruz, la lechuza, toda clase de gaviotas, el búho, el avetoro, el cisne, la lechuza nocturna, el pelícano y el buitre…”

Hasta que el cuervo lo atacó no había notado al fantasma gris que esperaba silencioso, como un centinela, oculto por el verde manto de las altas copas de los árboles sobre mí. Disgustado, abandonó su lugar de espera y desplegando sus amplias alas, con mucha calma y destreza, logró desplazarse por la cúspide del follaje y alejarse cruzando las aguas abiertas hasta encontrar una nueva posición de emboscada desde la cual, sin duda, este carnívoro implacable e inmóvil, paciente y voraz, que pareciera estar imbuido de enojo interno, se dispondrá una vez más, a proseguir la espera para atacar a su presa. 

La garza real no se encuentra entre mis aves favoritas. Me abruma como la espera de la muerte y se asemeja a una sagaz vendedora de la misma. En mi opinión, es como un vidriero deshonesto que quiebra ventanas de noche solo para ofrecerse a repararlas durante el día. Es un asesino de cola gris y un sepulturero barato, todo en uno, y al igual que impasibles y erguidas piedras, simplemente permanece allí esperando para lancear a sus víctimas en una furia tipo caldero burbujeante; solo permanece allí y espera, y luego, espera un poco más. No me gustan las garzas y como están en la lista de abominaciones, me pregunto: ¿Encontraremos garzas en el cielo? 

Una abominación es algo que debemos ver con desagrado y ante ella la respuesta adecuada debe ser la aversión. En mi caso, como corresponde, tengo mi propia y muy extensa lista de abominaciones: los palitos de madera de las paletas de caramelos; las patas de pollo fritas; los hombres peludos y aceitados vistiendo minúsculos trajes de baño, y los “Kisses” de chocolate, por mencionar cuatro de las cosas desagradables en mi lista personal de abominaciones. Pero esto no debería importarte, porque estas son mis abominaciones personales y lo cierto es que, ¡lo que para mí es una abominación, para ti puede ser una delicia! ¡Para ti, extraño disfrutador de patas de pollo con palito de madera! 

Sin embargo, con toda seguridad puedo decir que lo que Dios el Creador considera abominación, sí importa. Por esta razón hacemos bien en tomar nota de que Dios establece algunas cosas y acciones para ser consideradas abominaciones por Su pueblo. Así es: Él ordena que ciertas cosas sean consideradas inmundas y profanas para nosotros y ante ellas nuestra respuesta debe ser una aversión personal y un rechazo absoluto. La razón para estos mandatos sobre lo que ha de considerarse una abominación y para que Dios los haya enumerado, es en ocasiones una protección para nuestra salud, en otras, una preventiva en cuanto a alejarnos de perversiones y la destrucción que estas traen como consecuencia; a veces es una ilustración para evitar la contaminación espiritual y, otras veces, ¡simplemente es un indicador de aquellas prácticas que el mismísimo Dios aborrece! Verán, hay cosas que Dios detesta casi tanto como yo detesto las patas de pollo fritas. ¡Casi tanto así!

Entiendan esto, Dios creó a la garza pero no la detesta; Dios creó a los camarones y tampoco los detesta, pero por alguna razón, el consumo de estas criaturas debía ser considerado abominación por Su pueblo. En otras palabras, debía ser considerado inmundo y, por ende, algo que debía provocarles una fuerte aversión. 

Sumado a ciertas ‘cosas’ hay, en especial, ciertas prácticas de estilos de vida que, en la antigüedad y alineándonos con la Biblia, solíamos llamar pecados, los cuales Dios aborrece y coloca en Su propia lista de abominaciones y sobre los cuales también pide a Su pueblo que los consideren inmundos y que les provoque una aversión repugnante. Estos son: el orgullo, la homosexualidad, el incesto, el bestialismo, los labios mentirosos, la falta de honestidad, las maquinaciones perversas, el que siembra discordia entre hermanos y la injusticia bíblica.

Reflexionemos, Dios no detesta al camarón ni a la garza, así que quizá los veamos en el cielo. Sin embargo, estas prácticas perversas, estos pecados, Él los aborrece totalmente; sí, los detesta con un disgusto y un odio repugnante y, de acuerdo con la Biblia, no hay manera de que encontremos en el cielo a los propagadores de estos fantasmas y a los practicantes de las mismas. 

¿De qué práctica detestable de la lista de abominaciones de Dios debes arrepentirte hoy? Reflexiona: Hay seis cosas que el SEÑOR aborrece, y siete que le son detestables: los ojos que se enaltecen, la lengua que miente, las manos que derraman sangre inocente, el corazón que hace planes perversos, los pies que corren a hacer lo malo, el falso testigo que esparce mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos. Proverbios 6:16-19 Ora: Padre, no nos contaminaremos con odio ni dejaremos que el odio nos maneje o nos consuma; sin embargo, ayúdanos a odiar aquellas prácticas que Tu detestas y especialmente a aborrecer esa gran abominación de ‘sembrar discordia’ entre Tu pueblo. Amén y amén. 

Reflexiona:- Hay seis cosas que el SEÑOR aborrece, y siete que le son detestables: los ojos que se enaltecen, la lengua que miente, las manos que derraman sangre inocente, el corazón que hace planes perversos, los pies que corren a hacer lo malo, el falso testigo que esparce mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos. - Proverbios 6:16-19 

Ora: -  Padre, no nos contaminaremos con odio ni dejaremos que el odio nos maneje o nos consuma; sin embargo, ayúdanos a odiar aquellas prácticas que Tu detestas y especialmente a aborrecer esa gran abominación de ‘sembrar discordia’ entre Tu pueblo. Amén y amén.

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