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Susurros Nocturnos - 20 de Enero, 2014

  • 2016 Jan 20
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Jan | 20 | El Borg del Señor

 
CAMBIA 
 
El Borg del Señor

Habacuc 1:6
Porque he aquí, yo levanto a los caldeos, nación cruel y presurosa, que camina por la anchura de la tierra para poseer las moradas ajenas. Reina Valera 1960 

Siguen a continuación cinco versículos que describen la “espada” del juicio de Dios: los caldeos. Son despiadados e impetuosos, terribles y temibles, están llenos de violencia implacable y desbordan una mordacidad burlona; son devoradores hambrientos y esclavizadores impiadosos, todo esto está fomentado por un amor propio tal, que ante cada obstáculo, simplemente ‘se adaptan y lo superan’. Frente a tales hordas carnívoras de hambre voraz, cualquier resistencia que las naciones pudieran oponer era inútil. Ahora bien, con toda intención he citado esta noche a Habacuc 1:6 de la Reina Valera 1960 ya que las palabras iniciales son más relevantes en esta traducción. “¡He aquí!” dijo Dios, como diciendo, ¡Miren! ¡Voy a levantar a los caldeos!”

Aquí, Dios hará uso de una nación impía e injusta para juzgar al ahora descarriado pueblo de Su Pacto. El mismo Dios ha levantado y dado forma a esta trilladora afilada para este tiempo. Tomen nota que en el día de hoy, en el planeta tierra, detrás de las negras puertas de Mordor, no es Sauron quien está formando un ejército de Orcos detrás de la Montaña de Fuego, no, ¡es Dios! “¡He aquí voy a levantar a los caldeos!” 

¿De qué manera, entonces, podremos saber cuándo son las tinieblas y una manifestación demoníaca la que levanta gente y una confederación de naciones para que vayan en contra de los justos buscadores de la luz, de los santos portadores de la luz y de los que proclaman que se puede ser libre de pecado? En otras palabras, ¿cómo podemos distinguir si el que origina la destrucción es Dios o satanás? Bueno, hay una respuesta sencilla a esta pregunta: Cuando una nación es verdaderamente una buscadora de la luz, portadora y proclamadora de la justicia, entonces Dios jamás se volverá contra ella… ¡jamás! Cualquier adversidad que dicha nación sufra tendrá su origen únicamente en las obras de las tinieblas. Dicho esto, cuando una nación le ‘molesta’ la santidad, termina con la justicia y llama a lo malo, bueno y a las tinieblas, luz, entonces les digo, es Dios quien dirige calamidades como si fueran una manada de diez mil furiosas cabezas de ganado en estampida por las principales calles de cada ciudad de esa nación que ahora rechaza la luz. Resistirse es inútil porque “¡He aquí voy a levantar a los caldeos!” 

Cristiano, mira a tu alrededor y observa el movimiento de las naciones. Mira a tu alrededor ahora, y ve el levantamiento y caída de los muros, al abrir y cerrar de portones, ¡mira el despliegue de las oscuras alas del águila! ¿Detrás de cuál portón negro sobre la tierra se encontrará ahora Dios levantando un nuevo enjambre de langostas para consumir a una nación con juicio? Ten plena seguridad de esto: Dios está trabajando entre las naciones y a algunas de ellas las está afilando para ser las espadas de juicio contra aquellas otras naciones que parecen tener un interruptor ‘atenuador de luz’, que de manera tan desvergonzada han rechazado Su luz y, como si fuera una colilla de cigarrillo usada, han pisoteado Su gracia en un suelo enrojecido con sangre de bebés. 

Reflexiona:- Porque he aquí, yo levanto a los caldeos, nación cruel y presurosa, que camina por la anchura de la tierra para poseer las moradas ajenas. Reina-Valera 1960

Ora: -  Señor soberano, Dios de todas las cosas, ¿quién no se maravillará de Ti? Misericordioso y paciente, amoroso y dador de gracia, creador del tiempo y dador de oportunidades para arrepentimiento, ahora el viento nos trae el sonido del filo de Tu espada de justicia. En Tu ira, recuerda la misericordia y mira la ignorancia que hay en nosotros los que nos olvidamos de Ti, los que hemos menospreciado Tu gracia y suaviza nuestros corazones para que podamos recibir Tu corrección y Tu salvación. Amén y que así sea. 

 

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