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Susurros Nocturnos - 6 de Agosto, 2016

  • 2016 Aug 06
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Aug 6 De pensiones, pasta y artículos personalesA

REGOCÍJENSE

Mateo 6:34

Por lo tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas.

De pensiones, pasta y artículos personales

El Señor no dijo que no planifiques para mañana. El dijo “No te angusties por el mañana”. Es decir, no dejes que irrumpa en tu hoy y te robe el gozo pleno del presente. Amigos, somos vividores lineales y pensadores lineales, en el sentido de que tenemos un pasado, un presente y vislumbramos un futuro. Ahora, con respecto al futuro, ¡recuerden que lo único que tenemos es la expectativa de que llegará! Aceptémoslo, a esta hora la semana que viene, cualquiera de nosotros podría estar muerto y enterrado. ¡Es la verdad! Todo lo que tenemos del futuro es, o expectativa o temor de él. 

A menudo nos sentimos confortados, confundidos o temerosos por la vida después de la muerte porque Dios ha puesto (aparte de nuestra expectativa terrenal por un futuro lineal) eternidad en nuestros corazones. No solamente vislumbramos un futuro lineal sino también vislumbramos y esperamos, aun añoramos y sabemos acerca de la certidumbre de un destino eterno. Supongo que uno de los beneficios de esta expectativa eterna, de esta temerosa anticipación, es que el saber que existe un futuro eterno y que hay consecuencias eternas en ese futuro eterno y cierto, las cuales se vinculan a cómo actuamos ahora, nos hace o cohibirnos o excedernos aquí en la tierra, nos refrena, por así decirlo, y a veces inhibe la naturaleza explosiva y devoradora de nuestro pecaminoso ser. Tú puedes gastar ahora pero tendrás que pagar más adelante. Sabemos que es así. 

Planificar el futuro es sabio. Planificar para la universidad, para el cuidado de los niños, etc., todas estas cosas son buenas y correctas. Sin embargo, quisiera sugerir que si estos “planes” han llegado a nuestro presente y nos dominan, nos deprimen y nos controlan, ¡entonces son incorrectos! Muchísimas personas viven la mayor parte de sus vidas planificando el futuro: cuando se retiren, cuando los hijos se hayan ido de casa, cuando, cuando, cuando, ¡aunque ese futuro nunca llegue! Ah, pero si y cuando ese futuro llega, entonces ya ellos están preparados para él. Entonces parece que toda la preocupación y pérdida de tiempo valió la pena. Tal vez. Mientras tanto, en el ahora, en este regalo del momento, este precioso instante de nuestras vidas cuando el tiempo toca la eternidad, este presente es devorado y malgastado completamente por los “cuando” y las preocupaciones de un futuro incierto. Es muy bueno desear seguridad, garantía, comida y posesiones, o quizás deba decir, pensiones, pasta y artículos personales, pero amigos, francamente, no son buenos como para vivir por ellos en el presente. Estos están en el futuro, los cuales solamente podemos vislumbrar pero nunca, poseer con toda certeza. ¿Comprenden esto? 

Todos nosotros planificamos y es verdad que no debemos tener la actitud de “comamos, bebamos y alegrémonos porque mañana moriremos”. Sin embargo, esa planificación meticulosa, esa planificación protectora para los “cuando” del futuro, abre una gran puerta en la continuidad del espacio-tiempo que hace que todo tipo de temor se proyecte a través de nuestra trayectoria lineal de vida y rebote hasta nuestro presente, pero esta vez, ¡se ha multiplicado por mil! ¿No saben ustedes que el temor no puede vivir en el pasado o en el futuro? ¡Por esto lucha para manifestarse siempre en el presente! Los temores futuros, cual pequeños gatitos gordos, siempre tratarán de clavar sus garras en nuestras almas, tan pronto como se les abra una puerta. Cuando permitimos que esto nos ocurra, cuando el temor devorador está dentro de nuestra casa, el “quizás entonces”, ese monstruo de nuestra propia creación, vendrá al igual que un hambriento adolescente y vaciará nuestras pacíficas despensas, tirará sus ropas sucias al piso de nuestra complacencia, irá a su habitación y tirará la puerta en desacato a nuestro presente y subirá el volumen de su escandalosa música (muy alto de hecho), atormentándonos y preocupándonos con una irritante indignación y desconfianza. Queridos amigos, tengan mucho cuidado con lo que dejan entrar en sus casas. ¡Tengan mucho cuidado! 

Jesús es muy claro. En un día, bajo este caído y desfalleciente sol, solamente podemos ocuparnos (o se espera que nos ocupemos) de una serie de cosas. Sí, sean sabios y planifiquen cuando puedan, sin embargo no vivan para los planes que hagan porque, sinceramente, están fuera de nuestro control. Agarren a esos sarnosos, mugrientos y arañadores gatitos por el cuello y agarren a ese adolescente por la oreja y sáquenlos fuera de la casa. Jesús dice: “¡No se angustien por el mañana!” Muy claro... ¿no lo creen? Él dice: “Busquen mi reino y mi justicia hoy y todo les saldrá bien mañana”. Quizás ustedes están diciendo “Sí, claro”, y yo les digo en respuesta a ese cansado, desganado y falto de fe “sí, claro”, que Dios les responde: “Sí, ¡claro! ¡y mejor créanlo por el bien de ustedes mismos!”. Dios está diciendo, “Sí, lo digo de verdad, ¡no se angustien por el mañana!”

La respuesta a la preocupación sobre el futuro, se encuentra en regocijarse en la posesión de este mismo momento. El “ahora” es todo lo que realmente posees por lo tanto... ¡aprovéchalo al máximo! 

Medita: Este es el día que ha hecho el Señor, nos gozaremos y alegraremos en él.

Ora: Todas tus promesas son Sí y Amén en Jesús. En medio de toda esta tecnología y tentación de planificar y predecir mi futuro, de creer tontamente que tengo el control, enséñame Tus Caminos, Oh Dios, enséñame Tus Caminos. Amén.

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