Pero ¿será suficiente?

Entró al Lugar Santísimo una vez para siempre, no por medio de la sangre de machos cabríos y de becerros, sino por medio de Su propia sangre, obteniendo[a] redención eterna. Hebreos 9:12

Comenzó como una corta escapada romántica de una noche para Martín y Gracia Burnham. Se convirtió en un año de pesadilla cuando los rebeldes Filipinos armados irrumpieron en su cabaña y se los llevaron como rehenes. Estos humildes trabajadores misioneros, cuyo corazón se había casado con su trabajo en las Filipinas, ahora se encontraban con un puñado de otros cautivos, caminando a punta de pistola a través de las selvas tropicales de esta nación insular.

En el momento en que todo había terminado, Martín había muerto por una bala perdida disparada durante su rescate. Gracia escapó, pero era viuda.

Hay muchos relatos increíbles de fe registrados en la autobiografía de Gracia, En la Presencia de mis Enemigos, que describe los acontecimientos y las emociones de esos terribles 12 meses. Pero uno de los más inquietantes fue el que ella compartió con nosotros un día en una entrevista radial.

En su odisea de rehenes cerca de la Pascua, Martín y Gracia fueron informados por sus captores que una cantidad considerable de dinero del rescate había aparecido en el campamento. La familia de Gracia la había reunido, esperando contra toda esperanza, que sería suficiente para satisfacer las demandas de los terroristas. Pero en la moda típica de la diplomacia irracional, los líderes del grupo llamaron a la pareja e hicieron este brusco pronunciamiento: "Hay un rescate que se ha pagado por ustedes, pero hemos decidido que no es suficiente."

Eso realmente me llamó la atención, sobre todo con "Pascua" y "rescate" siendo mencionados con tal proximidad. Qué trágico sería ir por la vida, sin saber a ciencia cierta si lo que Cristo pagó – por nuestro rescate - fue suficiente. ¿Y si nuestras vidas, en lugar de estar a salvo y seguras en los brazos de su provisión para siempre, seguían vacilando en el limbo, sujetos a los cambiantes caprichos de un Dios impredecible, injusto?

Afortunadamente, no tendremos que preocuparnos. Su rescate ya ha sido declarado completo y aceptable en nuestro nombre.