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La prueba del guante blanco - Devocional para Parejas - La semana del 24 de Julio

  • 2017 Jul 24
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La prueba del guante blanco

Ya ustedes están limpios por la palabra que les he hablado.

Juan 15:3

Cada vez que se reúne nuestro equipo de oradores de Un Fin de Semana para Recodar, cuando nos cruzamos en el pasillo, o entramos al elevador, a menudo nos hacemos unos a otros la pregunta de prueba: “¿Estás limpio?” Nos estamos llamando los unos a los otros a la santidad personal. No queremos que ninguno de los que representa a nuestro Señor y a nuestro ministerio se pare frente a otros con un corazón no examinado.

“¿Estas limpio?” Es una buena pregunta, ¿no crees? A pocos de nosotros nos gusta que se nos plantee algo tan inquisitivo y difícil; algo tan personal, algo a lo que tal vez no podamos responder “sí”.

Recuerdo que una vez me crucé en una convención con un amigo, un líder cristiano bastante conocido. Estreché su mano, lo mire a los ojos y lo sorprendí preguntándole, “¿Estas limpio?” El me respondió, “Bueno, sí, estoy limpio.” Pero no estaba limpio, me di cuenta.

Unos días después, este mismo hombre me tocó el hombro y dijo, “Dennis, tengo que hablar algo en privado contigo.” Nos instalamos en un rincón de la sala, y me dijo, “Te mentí. No estoy limpio. Tengo un problema con la pornografía. Está causando mi fracaso como esposo y como padre. No soy el hombre que la gente piensa que soy.”

Estaba tan orgulloso de él por responder al Espíritu Santo con tal honestidad y arrepentimiento. Conversamos un largo rato, oramos juntos y establecimos algunos pasos de rendición de cuentas que ambos sabíamos que ayudarían.

Unos años más tarde, nos cruzamos nuevamente. Pero esta vez ni siquiera tuve que hacerle la pregunta. Todo su semblante y su postura me dieron la repuesta. Estaba limpio. Y muy seguro. Se había alejado de esa trampa totalmente desmoralizante de falsa satisfacción sexual.

 ¿Y tú, estás limpio?


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