Crosswalk.com aims to offer the most compelling biblically-based content to Christians on their walk with Jesus. Crosswalk.com is your online destination for all areas of Christian Living – faith, family, fun, and community. Each category is further divided into areas important to you and your Christian faith including Bible study, daily devotions, marriage, parenting, movie reviews, music, news, and more.

Intersection of Life and Faith

<< Devocional para Parejas

Devocional para Parejas - La semana del 8 de Junio

  • 2015 Jun 08
  • COMMENTS

La Casa de los Valientes

Como el padre a sus hijos, exhortábamos y consolábamos a cada uno de vosotros. 1 Tesalonicenses 2:11

Maurice "Mo" Cheeks ha disfrutado de una larga y exitosa carrera como jugador y entrenador en la NBA. Pero en mi opinión, su mejor momento en el baloncesto no tuvo nada que ver con la acción en la cancha. En este día en el 2003, Natalie Gilbert con 13 años de edad comenzó a cantar el himno nacional frente a la multitud de hinchas de los Portland Trail Blazers, así como una audiencia televisiva nacional.

Un poco después de empezar la canción, ella cambió algunas palabras, y luego se quedó inmóvil. Presa del pánico, sostuvo el micrófono en su frente, como si buscara en su cerebro las palabras adecuadas. Pero justo cuando estaba a punto de renunciar (y buscar el agujero proverbial donde meterse), "Mo" Cheeks se acercó a su lado y comenzó a cantar la canción con ella, ayudándola a mantener el micrófono en su lugar.

Instando a la gente a unirse, se quedó con ella todo el tiempo, su voz desafinada siguiéndola a ella en un dulce dúo. Sonaba horrible, pero era precioso. Y se podía ver (y escuchar) la confianza de Natalie creciendo más fuerte con cada línea.

"Él totalmente me salvó," Natalie dijo en una entrevista. "Yo estaba caminando fuera después, y me dijo: 'No te preocupes, niña, todo el mundo juega mal de vez en cuando."

Como nuestros hijos dirían, "Chévere".

El episodio me recordó el poder que tenemos como padres para animar y estar junto a nuestros hijos. Tienen que soñar en grande y disparar alto, para estar allí en la batalla, donde corren el riesgo de fracasar. Y cuando tropiezan, como a veces sucederá, necesitan que estemos allí. Esté allí, de vez en cuando con las palabras adecuadas para verlos pasar. Ellos nunca deberían tener que caer de cara demasiado lejos de donde nuestros brazos están.

Archives

Follow Crosswalk.com