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Rivalidad entre hermanos - Devocional para Parejas - La semana del 9 de Abril

  • 2018 Apr 09
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Rivalidad entre hermanos

Digo esto para que nadie los engañe con falsos argumentos persuasivos.

Colosenses 2:4, RVA-2015

Toda familia con más de un hijo en casa enfrenta la rivalidad entre hermanos. Aunque no se exprese en peleas, gritos, o auxilios de “¡Mamá!,” puedes estar seguro de qué está presente. Están compitiendo por la ventaja. Están viendo quién obtiene más, y quién está saliendo con la suya.

Recuerdo haber llegado a casa a menudo durante una disputa o una pelea entre hijos e hijas. Alguien había tomado algo sin pedir permiso… alguien había dejado algo sin la tapa y lo arruinó… alguien se había escapado cuando debiera estar ayudando. La rivalidad entre hermanos era la historia de nunca acabar.

Había veces en que Bárbara y yo nos preguntábamos si estos niños nuestros alguna vez serían capaces de llevarse bien. ¿Crecerían para seguir odiándose el uno al otro como adultos, como a menudo parecía suceder en casa?

Sin embargo, hoy quiero animarte: Aun cuando estés muy cansado y exhausto, y te sientas particularmente inepto para manejar a estos “asaltantes relacionales,” ponte en medio y esfuérzate en hacer que estas facciones en guerra se reconcilien.

Estoy convencido de que una de las razones por las cuales existe la rivalidad entre hermanos es para darte la oportunidad de preparar y entrenar a tus hijos para establecer relaciones duraderas en sus propios matrimonios y familias. Cuando tus niños aprendan a reconciliar sus diferencias, a admitir sus propias faltas y pedir perdón, están aprendiendo métodos de manejar el conflictos que les servirán por toda la vida.

Una de las alegrías que hoy más atesoramos es ver a nuestros hijos adultos—los mismos niños que se peleaban tan a menudo cuando vivían bajo nuestro techo—rodear a un hermano o a una hermana en momentos de crisis o de necesidad. Te aseguro que el tiempo que inviertas para entrenarlos vale la pena, aun cuando no estés seguro de que esté resultando. Créeme: están aprendiendo, ¡aun cuando se comportan como si no captaran nada!



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