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Alimento Diario - 22 de Septiembre

  

Nadie puede servir a dos señores

Esos israelitas hicieron lo que ofende al Señor y adoraron a los ídolos de Baal. Abandonaron al Señor, Dios de sus padres, que los había sacado de Egipto, y siguieron a otros dioses —dioses de los pueblos que los rodeaban—, y los adoraron, provocando así la ira del Señor. Jueces 2:11-12

Ronaldo Cabrera era maquinista en la empresa de ferrocarriles de Long Island, en Nueva York, hasta que los directores de la empresa se enteraron de algo que había hecho, y que no les gustó para nada: había dejado que un pasajero manejara su tren... con 400 personas a bordo... a la hora de más tráfico... a una velocidad de 80 millas por hora.

Al leer la Biblia se puede ver que al Señor tampoco le gusta que sus hijos permitan que otros dirijan sus vidas.

A Dios no le gustó cuando Adán y Eva rechazaron la única regla que había puesto en el Jardín del Edén, y aceptaron la sugerencia de Satanás de pecar. Tampoco le gustó cuando los constructores de la torre de Babel decidieron que querían ser los dueños de su propio destino, ni cuando los Hijos de Israel una y otra vez se iban tras otros dioses.

La Biblia es muy clara: el Señor que nos ha creado, redimido y llamado, no quiere jugar como suplente en nuestra vida. Eso es lo que se nos dice en el texto del libro de Éxodo elegido para esta devoción.

Moisés escribió esas palabras bajo inspiración divina, para que los hijos de Dios de todos los tiempos sepan que el Señor se enoja cuando es sustituido por cualquier otro dios, o dejado de lado como si fuera un par de zapatos viejos, o cuando cualquier otra cosa lo desplaza del lugar número uno, que es el lugar que le corresponde.

Él, y sólo él, tiene derecho a esperar algo de los corazones de quienes saben que ha enviado a su Hijo a buscar y salvar a los perdidos. Él, y sólo él, tiene derecho a esperar algo de nosotros, los que hemos sido rescatados por el Salvador.

ORACIÓN: Querido Padre celestial, a menudo prefiero prestar atención a otras cosas en vez de escucharte a ti. Perdóname, y concédeme fortaleza y sabiduría para serte fiel en todo momento y circunstancia. En el nombre de Jesús. Amén.

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