1-14 de Agosto
Agujeros en la alfombra

 

Guíame, SEÑOR, por tu camino. Salmo 27:11

La aldea de Clifton Springs está ubicada en el distrito deFinger Lakes, en Nueva York, y es conocida por susondulantes colinas y sus tranquilas aguas. En 1849, el Dr.Henry Foster, un dedicado cristiano, llegó a este lugar buscandodónde practicar la medicina. Sentía que muchas personascansadas y enfermas podían ser restauradas a la vidaactiva mediante la combinación del tratamiento físico y espiritual.  Desde todo el mundo comenzaron a llegar personas a su Sanatorio de Clifton Springs con el fin de recuperar la salud.

Después de que el Dr. Foster muriera, los visitantes al sanatorio solían preguntarle a su colega cuál era el secreto de la vida y la sabiduría de este hombre. El Dr. Foster había demostrado tener una inusual comprensión de los caminos y la voluntad de Dios. El colega del médico llevaba a los visitantes a la oficina que ocupara el Dr. Foster en el primer piso, y señalando dos agujeros en la alfombra hechos por las rodillas del médico, decía: «Ese era el secreto del poder y la sabiduría en cuanto a las cosas de Dios y del hombre que poseía Henry Foster».

Dios a menudo nos imparte su voluntad en una atmósfera de oración. La guía de Dios no suele venir en medio de una carrera. Debemos esperar ante el Señor hasta que él nos enseñe sus maravillosos caminos.

© 2007 Editorial Vida (Dr. David Jeremia

1-14 August
Holes in the Carpet

Teach me Your way, O Lord.- Psalm 27:11

The village of Clifton Springs is situated in the Finger Lakes district of New York, known for its rolling hills and tranquil waters.  In 1849, Dr. Henry Foster, a dedicated Christian, arrived there, looking for a place to practice medicine.  He felt that many sick and exhausted people could be restored to active living through a combination of physical and spiritual treatment.  From around the world, people trekked to his Clifton Springs Sanitarium to regain their health.

After Dr. Foster’s death, visitors to the sanitarium would often ask one of his coworkers for the secret of the man’s life and wisdom. Dr. Foster had exhibited an unusual grip on God’s will and ways.  The coworker would take the visitors upstairs to Dr. Foster’s former office and, pointing to two ragged holes in the carpet worn out by the doctor’s knees, say, “That, sir, was the secret of Henry Foster’s power and wisdom in the things of God and man.”

God often imparts His will to us in an atmosphere of prayer.  Guidance doesn’t usually come on the run.  We must wait before the Lord until He teaches us His marvelous ways.

© 2005 by Dr. David Jeremiah

Para mas información por favor de visitarnos en www.momentodecisivo.org.

P. O. Box 3804 
San Diego, CA 92163-1804 
Email: 
info@momentodecisivo.org