Una entrega usual

“José tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia... Luego hizo rodar una piedra grande a la entrada del sepulcro...” Mateo 27:59-60

El mundo no puede entender por qué los cristianos tenemos por costumbre tratar de dar lo mejor al Señor. José de Arimatea le dio su propia tumba al Salvador, un acto noble sin lugar a dudas.

Algo muy parecido fue lo que hizo John Paton quien, junto con su esposa, eran misioneros. Lamentablemente, cuando nació su hija, tanto la madre como la niña fallecieron. John le dio lo mejor a su familia, enterrándolas con sus propias manos y,  dado que vivía entre caníbales, se quedó sentado sobre sus tumbas durante varios días. Sólo de esa manera podía evitar que los nativos desenterraran los cuerpos. Paton dijo que, si Jesús no hubiera sido real para él, se habría vuelto loco.

¿Por qué es que los cristianos tratan de hacer lo mejor? Porque siguen los pasos de un Salvador que dio lo mejor de sí mismo por ellos: su vida.

Jesús se negó a sí mismo de todo, para que nosotros pudiéramos tener todo. Nosotros tratamos de dar lo mejor que tenemos, porque reconocemos y adoramos un Salvador que está a nuestro lado en la vida y que nos consuela cuando llega la muerte. Tratamos de dar lo mejor a Jesús porque su sacrificio ha hecho que Satanás no pueda apropiarse de nuestras almas. En otras palabras, lo amamos porque él nos amó primero.

ORACIÓN: Querido Señor Jesús, ayúdame a darte siempre lo mejor. Amén.

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