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Susurros Nocturnos - 11 de Febrero, 2016

  • 2016 Feb 11
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Feb 11 

El insolente no tiene el alma recta, pero el justo vivirá por su fe. NVI El alma henchida de la serpiente enroscada que come piedras

CREE

El insolente no tiene el alma recta, pero el justo vivirá por su fe. NVI El alma henchida de la serpiente enroscada que come piedras

Habacuc 2:4

El insolente no tiene el alma recta, pero el justo vivirá por su fe. NVI 

La soberbia es el pecado de todos los pecados, la raíz de toda locura, el lecho de toda falsedad, la desviación de todos los principios morales, la oscuridad que corrompe todo lo que es luz. La soberbia es dura como comer una piedra entera. Es pesada e inquebrantable en su autoevaluación distorsionada y cegadora al desviar la luz. Dijo Platón acertadamente algo como esto: “La rectitud solo puede medirse con certeza cuando se la coloca junto a aquello que es conocido por recto, o definido como tal, y si se toca con ello en cada punto”. Por lo tanto, introduce algo abultado dentro del cuerpo de aquello que se supone recto, luego colócalo junto a la medida verdadera de la rectitud y solo tocará a la verdad en el punto de su grosura dura y henchida, y el nombre de ese punto es el ‘juicio’. La cosa no es recta; es gruesa, está hinchada, combada, torcida y doblada, enroscada en su propio poder, juicio y conclusiones erradas. Se parece a una serpiente. 

Nuestras almas muestran su soberbia cuando no creemos en la Palabra de Dios. Nuestras almas muestran su soberbia cuando nos burlamos de los profetas de Dios. Nuestras almas muestran su soberbia cuando nuestra falta de fe nos provoca no solamente negar las palabras Divinas, sino también actuar contrariamente a la revelación de Dios y, al hacerlo, nos ponemos en peligro de muerte y destrucción. ¿Te das cuenta? ¡La soberbia lleva a la muerte y a la destrucción! 

Muy pocos hicieron caso a la palabra del Señor dicha a través de Jeremías y, o sufrieron una muerte terrible, o fueron llevados a un cautiverio cruel. Esto es lo que ha de pasar al soberbio de corazón. 

Por otro lado, tenemos al contraste absoluto: El alma recta es justa. Simplemente, cree en la palabra de Dios, aun si en los valles bajos de su búsqueda, esa palabra celestial pareciera tan contraria a lo que está viendo y experimentando. El justo, simplemente, cree en Su palabra. En este contexto inmediato, el justo que crea en la palabra del Señor dada a través de Jeremías, escapará a los horrores de Nabucodonosor, será librado de la ira que se avecina ¡y vivirá! Adam Clarke formuló este comentario: “Todo aquel que cree en las promesas de Dios y que ha encontrado la vida al confiar, vivirá por su fe”. De acuerdo con esto, esta declaración se vuelve una declaración universal aplicable tanto a judíos como a gentiles, es decir, a toda la humanidad: “El justo vivirá por la fe”. 

Aquellos que creen en el Evangelio del Señor Jesucristo son contados por la gracia de Dios como fieles y justos, como perdonados y libres, como vivos y no muertos. Aquellos que no creen en el Evangelio, permanecen en una oscuridad ciega, dura y fría y gruesa y torcida. Están muertos en sus delitos y pecados, su cita con la ira que se avecina se acerca de prisa. 

Cristiano, debes creer en la Santa Palabra de Dios. Debes vivir una vida recta y honesta como testimonio de tu fe. Si no haces esto, entonces, ¡eres un insensato agobiado por la ceguera y además, te engañas a ti mismo! 

Reflexiona:- Al día siguiente, madrugaron y fueron al desierto de Tecoa. Mientras avanzaban, Josafat se detuvo y dijo: “Habitantes de Judá y de Jerusalén, escúchenme: ¡Confíen en el SEÑOR, y serán librados! ¡Confíen en sus profetas, y serán prosperados!” 2 Crónicas 20:20 

Ora: -  A ti te cantamos nuestro Dios, en alabanza declaramos la belleza resplandeciente de tu magnífica santidad. Te alabamos Oh Padre porque tu misericordia es para siempre. Tiende una emboscada a aquellos que nos lastiman, quebranta al deshonesto donde se encuentre, ven y sácalo de Tu tierra y danos el botín a nosotros, Tus hijos. Te alabaremos Señor nuestro Dios, y volveremos a Jerusalén y a la casa de nuestro Señor con cantos, pues el descanso y la paz que experimentaremos, habrán sido comprados y nos serán dados por Ti, sí, por Ti solamente, quien ha luchado contra nuestros enemigos y los ha dejado muertos ante nosotros. Amén y que así sea.

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