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Susurros Nocturnos - 21 de Junio, 2016

  • 2016 Jun 21
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Jun 21 Tiempo de tomar la aljaba

PACIENCIA

2 Reyes 13:17 

Y le dijo: ‘Abre la ventana que da hacia el oriente.’ Joás la abrió, y Eliseo le ordenó: ‘¡Dispara!’ Así lo hizo. Entonces Eliseo declaró: ‘¡Flecha victoriosa del Señor! ¡Flecha victoriosa contra Siria! ¡Tú vas a derrotar a los sirios en Afec hasta acabar con ellos!’” 

Tiempo de tomar la aljaba

Eran cerca de la 1:30 a.m. y me faltaban unas 40 millas para llegar a la casa en la oscuridad. Conducir por esos caminos rurales significa demorarse para llegar al destino, ¡pero la verdad es que realmente se me olvida el camino a casa! 

Cuando era boxeador siempre pude pelear por encima de mi peso así como también recibir muchos golpes. ¡Pregúntenle a mi médico! Todavía recuerdo la vez cuando me desperté de la anestesia después que me habían puesto en su lugar (por segunda vez) mi muy desviado y dislocado tabique. El cirujano estaba inclinado sobre mí, mirando fijamente a mis ojos, su nariz protuberante y venosa lo hacía parecerse a Rodolfo, el reno de la nariz roja, y los efectos de la anestesia que aun sentía le daban a su voz un cierto eco y lejanía. Me dijo “Bueno, ¡esto estuvo bastante feo!” y seguidamente me volvió a acomodar la gasa, sin estar totalmente convencido de que yo pudiera aguantar un puñetazo más. 

Era el último asalto de aquella pelea en el Butlins Holiday Park en Bognor Regis, y como era usual, mi falta de preparación física se estaba poniendo de manifiesto. Cuando ya faltaban pocos segundos para que terminara la pelea, mi entrenador se comenzó a preocupar de que el réferi interviniera para detener el combate. Había sido una pelea muy difícil y mi oponente había recibido una tremenda golpiza. Recuerdo que después de abalanzarse contra mí y de tenerme contra las cuerdas, yo bloqueaba, me cubría, me recostaba, sacudía mi cabeza y me reía de él. Sus admiradores odiaban el desdén con el que yo trataba a su muchacho y abucheaban con intensidad mis travesuras. Ya era cerca de la medianoche, el aire se sentía viciado por el alcohol y el humo azul del cigarro, pero aun así el abucheo dejaba en claro que la multitud disfrutaba el espectáculo. Yo no sentía nada. Yo podía recibir puñetazos. Sin embargo ¡no me acuerdo de cómo regresé a mi casa! 

Faltando literalmente 20 segundos para el final, mi entrenador tiró la toalla y todo terminó. Regresé a mi esquina, un poco desconcertado por lo que éste había hecho (quizás un poco agradecido también); él puso su brazo sobre mis hombros y me dijo “Bien hecho Rob, bien hecho. Tenemos nuestro propio torneo en dos semanas y no puedo arriesgarme a no tenerte para esa fecha”. Si el árbitro para una pelea, eso va a tus registros y no te permiten participar en otra competencia hasta pasadas tres semanas. El torneo anual de un club, es, con frecuencia, el principal evento lucrativo del año; por lo que se necesita que sus boxeadores estén en forma, listos y aprobados para la competencia. Si eso significa tirar la toalla ahora, que así sea. Una batalla más importante está por llegar. 

Algunos de ustedes están en la banca mirando lo que ocurre en el terreno. A algunos de ustedes les pidieron la pelota y están sorprendidos de que los hayan sentado. Algunos de ustedes están impacientes por salir a la lucha. Esténse quietos ahora, quietos. El Gran Entrenador sabe lo que hace. El tiene en mente una victoria para todo el equipo, no solamente para ti. Amigo, cuando llegue el momento oportuno, El alargará Su mano hasta Su aljaba y encontrará tus plumas listas para el vuelo y al instante sentirás la tensión de Su poderoso arco que va hacia atrás, atrás, atrás hasta que Su firme agarre te suelte y te lance rápidamente hasta el centro del blanco que El ha escogido. Tengan paciencia amigos, paciencia ¡porque Dios tiene reservado para ustedes el torneo de Su propio club! 

Medita: “…Y me escondió en la sombra de su mano; me convirtió en una flecha pulida, y me escondió en su aljaba.” Isaías 49:2

Ora: Señor. Ayúdame a hacer buen uso de Tu “tiempo de aljaba”. Amén

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