Job 41

En la lectura de hoy:

El repaso del gran poder de Dios; Job se somete a Dios; la oración de Job por sus amigos; Dios bendice a Job

Por medio de una serie de cómo 80 preguntas, Dios le reveló a Job muchas de las maravillas del universo, aun algunas han sido recientemente «descubiertas» por la ciencia. Por su fe en Dios y su paciencia por el sufrimiento, Job reconoció la suprema autoridad de Dios cuando comparado con lo poco que es conocido por la humanidad. No nos sorprende leer que Job le confesó a Dios: «Yo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de Ti. . . . Por tanto, yo hablaba lo que no entendía; cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía» (Job 42:2-3). Con estas palabras Job quiso decir: «Aunque yo no comprendía, yo nunca otra vez voy a preguntarle a Dios sobre lo que Él hace o permite que pase, pues Su amor y Su sabiduría son perfectas».

Todos necesitamos recordar que nuestro limitado conocimiento y nuestra habilidad de contender con los problemas de la vida nos debe ayudar a reconocer lo necio que somos, y también que gran pecado cometemos, cuando dudamos de la sabiduría y del amor de Dios para Sus hijos. Necesitamos confiar en el Señor, con corazones sumisos, en las circunstancias que Él trae a nuestras vidas, las cuales Él usará para cumplir Su amoroso propósito.

Durante su sufrimiento, Job experimentó revelaciones gloriosas de la incomparable grandeza de Dios y de Sus caminos. El entendimiento espiritual de Job siguió creciendo hasta que pudo decir: «De oídas te había oído; mas ahora mis ojos Te ven. Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza» (42:5-6). Todos los que confían en el Señor, tal y como Job, no están buscando las respuestas a los problemas de la vida, ni siquiera están preguntándole a Dios «¿Por qué? o ¿Por qué a mí?» Todos los creyentes pueden confiar en nuestro amoroso y Todo-sabio Padre, que siempre sabe lo que necesitamos y les dará lo mejor a todos los que en Él confían.

Los amigos de Job seguro estaban consternados cuando oyeron la Voz del cielo decirle a Elifaz: « . . . Mi ira se encendió contra ti y tus dos compañeros; porque no habéis hablado de Mí lo recto, como Mi siervo Job» (42:7). Job podía haberse puesto bien orgulloso al ver que Dios vino a defenderle. Al contrario, él humildemente oró por el perdón de Dios sobre sus tres amigos que tan cruelmente le habían juzgado. Jesucristo también nos da el mismo ejemplo cuando Él dijo: «bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian» (Lucas 6:28).

Pensamiento para hoy:

¿Puede el Señor decir esto de ti? — «Bien, buen siervo y fiel . . . » (Mateo 25:21,23).

Lectura opcional: Filipenses 2

Versículo de la semana para aprender de memoria: Lamentaciones 3:22-23