Abril 16

Preparado para la traición

Luke 22:1-13

Todos hemos experimentado o sido testigos, en algún momento, de una traición. Y ningún ejemplo en la Biblia ilustra más claramente que la historia de Judas, el dolor, la culpa y la vergüenza causados por el pecado.

Judas tuvo el privilegio de ser escogido como uno de los Doce. Juan 12.6 dice que tenía bajo su responsabilidad el cuidado del dinero de los discípulos. Pero ese mismo versículo revela una verdad importante acerca de Judas: era un ladrón.

Juan apunta que la codicia era la debilidad de Judas. Después de que María ungió los pies del Señor, Judas se quejó, diciendo: “¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres?” (v. 5). Pero el versículo que sigue aclara que solo quería el dinero para él. Uno puede asumir con seguridad que si Judas había llegado al punto de robar dinero de la provisión de Jesús, es porque su codicia no había sido detectada. Ese pecado oculto era todo lo que Satanás necesitaba para introducirse en su vida. Y una vez que el enemigo entró, el discípulo “buscaba una oportunidad” para traicionar a Jesús (Lc 22.6).

Primera de Pedro 5.8 dice que el diablo es como un “león rugiente, buscando a quien devorar”. Y en Judas, Satanás encontró una víctima dispuesta. Y para ser sinceros, todos tenemos la tendencia natural hacia el pecado.

La comunión diaria con Dios evita que los pecados ocultos se conviertan en problemas mayores. Si no es resistido, el “león rugiente” vendrá también por nosotros, cualquiera que sea nuestra debilidad. Pídale al Señor que le revele cualquier pecado que necesite reconocer, y enfréntelo hoy; no permita que el pecado lo lleve por el camino de Judas.

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