Febrero 22/23

El llamado a servir

FILIPENSES 2.7-9

Cuando se trata de servir en la iglesia, las personas rara vez piden cargos donde pasarán desapercibidos. Generalmente piden que los involucren en posiciones de liderazgo. No hay nada malo en presidir un comité, pero Dios nos llama a tener el corazón de siervo: desea que nuestra motivación sea glorificarlo a Él, no a nosotros mismos.

A través de los años, he tenido muchas conversaciones con jóvenes seminaristas. Innumerables veces me han expresado el deseo de estar al frente de una iglesia grande. Y quienes son llamados por una congregación pequeña luchan con frecuencia con el sentimiento de que no son importantes.

Así que les recuerdo que en su gran amor, Dios nos coloca donde Él quiere que sirvamos, y en cada tarea que realicemos debemos darnos por completo, ya sea una sola persona o una multitud la que nos escuche. En última instancia servimos a Jesús, y a Él no le preocupa el reconocimiento que recibamos. Él desea nuestra obediencia y nuestros mejores esfuerzos.

Son muchas las razones por las que el Señor nos llama a servir. Primero, nos libera de la soberbia y la egolatría, permitiéndonos enfocarnos en Él. Segundo, proclamamos nuestro amor a Cristo por medio de nuestro interés por los demás. Tercero, Dios prueba y purifica nuestros corazones por medio del servicio.

¿Cómo define usted el éxito? Una respuesta común es “el logro de objetivos predeterminados”. Pero la definición de la Biblia es diferente. Tendremos éxito cuando descubramos el plan del Señor, le obedezcamos y lleguemos a ser todo que Él se ha propuesto que seamos.

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