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Susurros Nocturnos - 3 de Marzo, 2016

  • 2016 Mar 03
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Marzo 3 Encendiendo la mecha

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Encendiendo la mecha

Habacuc 3:3

Dios vendrá de Temán y el Santo desde el Monte de Parán. Selah. Su gloria cubrió los cielos y la tierra se llenó de su alabanza. (Reina Valera 1960)

Disfruto imaginándome esta gran sinfonía coral del capítulo tres siendo interpretada en tres partes principales, siendo ésta el principio de la segunda parte: Hay un único cantante en el Templo, está de pie y proclamando estas palabras de manera poderosa: “¡Dios vendrá de Temán y el Santo desde el Monte de Parán!” y en el silencio casi absoluto que tal invocación tan enérgica de la historia del pacto y de la cultura compartida del pueblo redimido de Dios intenta invocar, la pausa del Selah da tiempo para que los coros de miles de personas se pongan de pie y para que la ‘orquesta’ prepare su impresionante entrada que ha de seguir a esa pausa invocada. En Gran Bretaña, los fuegos artificiales domésticos siempre llevaban una mecha de papel teñido de azul e impregnado en nitrato de sodio. Las instrucciones de uso han sido, invariablemente, las mismas: “Encienda el papel azul y retírese inmediatamente”. En otras palabras, encienda la mecha, retírese a una buena distancia y ¡contemple los fuegos artificiales! Aquí, en esta invocación, Habacuc ha encendido la mecha, así que ¡quédate bien lejos!

No obstante, y antes de que el cielo se llene de luces de brillantes colores, adentrémonos brevemente en la pausa del pacto: “Dios vendrá de Temán y el Santo desde el Monte de Parán. Selah”. Si tú fueras un judío quien desde el día de tu nacimiento has venido escuchando la historia del Éxodo y cada año has celebrado la Pascua, en ese caso y ante una imagen bíblicamente tan poética, aun en este efímero espacio de tiempo, abrazarías, ceñirías y congregarías la marcha de Israel desde la península del Sinaí hasta la tierra prometida. Ahora, yo me hago la siguiente pregunta, ¿será posible que una pausa menor a cuatro segundos haya sido capaz de abarcar cuarenta años de deambular y maravillarse, de juicio y de gozo, de maná y milagros y de pilares, presencia y preparación? Después de todo, los que somos ya mayores sabemos y entendemos que años de estudio y toda una vida de comprensión pueden repasarse en tan sólo unos momentos de meditación. Recuerda eso. Selah.

Me pregunto también si cuando Dios viene a ti y dice: “Recuerda”, (cuando en tu espíritu el Espíritu Santo ha encendido tu propio papel azul) ¿será éste un buen momento para “retirarse inmediatamente”? yo diría que hasta para “quedarse bien lejos”, pues es posible que Dios esté a punto de detonar algunos de Sus cohetes en forma de crisantemos en los cielos oscuros de tu entendimiento presente y con la llegada de los destellos de Sus propios fuegos artificiales, Su favor llegue hasta ti, ¡y los senderos de fe ocultos bajo tus vacilantes y temerosos pies te serán revelados tan tremendamente, que el camino hacia la tierra prometida se mostrará con toda claridad en su calidad de existente, definitivo, real y pasible de ser transitado! 

¡Cristiano! ¡Toma nota de todas las veces que el Señor ha tenido misericordia de ti y te ha liberado de tantas cosas! Toma nota también de Su eterna presencia y siéntete seguro con la promesa de Su guía constante. Dios quiere hacerte el bien y llevarte a los lugares de Sus promesas. Por esto, querido amigo, ¡sigue adelante!

Reflexiona:- Esta es la bendición con la cual bendijo Moisés, varón de Dios, a los hijos de Israel antes que muriese. Dijo: “El SEÑOR vino de Sinaí, y de Seir les esclareció; resplandeció desde el monte de Parán, y vino de entre diez millares de santos, con la ley de fuego a su mano derecha. Aun amó a Su pueblo; todos los consagrados a él estaban en su mano; por tanto, ellos siguieron en tus pasos, recibiendo dirección de ti…” Deuteronomio 33:1-3 (Reina Valera 1960) 

Ora: - Padre, vemos los cielos nocturnos de nuestro propio ser y los cielos externos de tus providencias pasadas y de nuestras circunstancias presentes. Oh Señor, muéstranos tu bondad e ilumina nuestro camino con gloriosos colores, para que nosotros en nuestra búsqueda de tu voluntad para nuestras vidas, continuemos agradándote a la vez que nos fortalecemos en nuestro caminar de fe en Ti. Amén y que así sea.

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