EL ESFUERZO DE UN ANONIMO
 
En 1994, Massimo Moratti presidente por aquellos años, del poderoso equipo italiano Inter de Milán. Las noticias hablaban de su viaje a Argentina con el propósito de lograr la contratación de alguna figura del fútbol de dicho país.  Su intención era presenciar el partido entre Banfield y  Boca Juniors (dos equipos de fútbol argentino).
 
Este último, siempre con una nómina de profesionales destacados y Banfield con un presupuesto mas humilde, contaba con varios jugadores desconocidos. Comenzó el partido, y para sorpresa de todos, entre las filas de Banfield se destacaría un muchachito llamado Javier Zanetti quien mostraba su enorme talento y calidad al transportar el balón. También se lucía con los precisos pases a sus compañeros que harían que aquella noche, y contra todo pronóstico,  Banfield se alzara con la victoria. Tras el partido, el jugador destacado recibió una llamada telefónica en la que le dijeron:, ¿quieres jugar para el Club Italiano, Inter de Milán? El que hablaba era el mismísimo Massimo Moratti quien no solo había hecho la llamada personalmente, sino que también había visto todo el juego desde un palco preferencial.    Había ido a ver figuras rutilantes del fútbol  sin embargo, terminó contratando a alguien que originalmente no estaba en sus planes y que ni siquiera conocía. Hoy Javier “Pupi” Zanetti es el capitán del equipo y el jugador con más partidos en la historia del afamado club Italiano.
 
La Biblia nos habla de una historia parecida:  se alinearon hombres fuertes con destrezas especiales delante de un hombre que había sido enviado para escoger a uno de ellos. Tenían fortaleza y porte para ser elegidos, sin embargo y ante su desconcierto preguntó una vez mas: ¿estos son todos tus hijos?, el padre de familia mandó a traer de inmediato a uno más que estaba cuidando las ovejas, al llegar este muchachito llamado David, fue ungido con una promesa, la de ser rey. 1 Samuel 16:1-13.
 
Al igual que el protagonista de la historia relatada, David, el legendario rey de Israel, no era reconocido por nadie,  ni siquiera por su padre, pero aún así, había alguien que sí miraba su esfuerzo y que estaba observando todo. David nunca tuvo la intención de querer figurar a la vista de los demás, su esfuerzo tenía una convicción mucho más profunda lo cual hacia que dejara de lado el egoísmo y su exceso de amor propio.  Pero Dios vio que tenía un corazón agradable a El, para levantarlo como Rey.
 
“Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas” Romanos 13:1
 
Todas las autoridades son puestas por Dios, en consecuencia, todas las promociones son dadas por El, alguien dijo una vez “el secreto está en lo que hagas en lo secreto”, Dios no pasa nunca por alto lo que tú haces, no importa si tu maestro no ve tu esfuerzo o si tu jefe no mira tu trabajo extra o tu familia no ve lo que haces, Dios lo está viendo y la promoción viene de su mano. Al igual que en aquel partido, Dios está viendo desde un palco preferencial absolutamente todo lo que haces.
 
“Servid de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres, sabiendo que el bien que cada uno haga, ése recibirá del Señor” Efesios 6:7-8
 
No te desanimes, Dios pronto permitirá que veas el fruto de tu esfuerzo.
 
 Héctor Colque

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