"Moradas en el cielo"

Juan 14:2-3 “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.”.
 
Antiguamente en los tiempos de Jesús, cuando un joven se enamoraba de una chica, debía ir a pedir su mano en matrimonio, una vez se aceptaba y estaban comprometidos, el joven le prometía a su amada, que iba de regreso a la casa de su padre, quien le designaba un lugar para que él pudiese empezar la construcción de su nuevo hogar. La joven no sabía cuánto iba a demorar este trabajo, pero estaba segura que un día su novio vendría por ella y se la llevaría a su nido de amor, donde vivirían felices.
 
Cuando Jesús está dando esta promesa a sus discípulos y a nosotros su iglesia, El está usando la misma figura, Jesús nos está diciendo; yo voy a a ir a la casa de mi Padre, el cielo y allí voy a construir una morada para ustedes, para que donde yo esté, ustedes también puedan estar y asi habitemos juntos.
 
Aquella morada se describe muy bien en la palabra de Dios. En aquel lugar disfrutaremos de la misma presencia de Jehová, no habrá necesidad de sol porque su resplandor ilumina todo. Allí moraremos con Jesús, tendremos un cuerpo especial, no vamos a llorar, ni experimentaremos tristeza, no habrá dolor ni muerte, será lo que se puede llamar una vida perfecta, aquella que Dios diseñó al principio de la creación pero que no hemos podido disfrutar debido al pecado.
 
Al leer todo esto, las promesas de Jesús y la descripción de nuestra morada celestial, me preocupa escuchar algunos pastores y religiones, predicando la teoría de cómo disfrutar nuestra mejor vida en la tierra, un evangelio que supuestamente nos va a ayudar a vivir el máximo potencial de nuestra existencia. Pero ¿es eso realmente posible?, acaso ¿no dijo Jesús que en esta tierra seriamos perseguidos y nos recordó que si El había pasado por tanta tribulación nosotros no estaríamos exentos de ella?.
 
Hoy debemos decidir qué palabras vamos a escuchar, las de Jesús dicen que en el mundo tendremos aflicción pero que estemos tranquilos porque El ha vencido al mundo. Aquí sólo estamos de paso, Jesús está en el cielo preparando una morada donde tú y yo podamos vivir a su lado y experimentar realmente lo que es una existencia perfecta.
 
Quizá tú estés pasando una dificultad o un problema, es muy probable que una enfermedad o la muerte de un ser querido te estén robando el gozo, pero no te preocupes, no temas, pon tu confianza en Dios y espera porque El viene pronto a llevarte a su morada celestial donde vivirás tu mejor vida en su presencia y lo que sufrimos aquí, ni siquiera estará en la memoria.
 
“Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. - Apocalipsis 21:3-4
 
Dilean Canas

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