Jehová ha visto tus lágrimas.

Apocalipsis 3:8 “Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre”. (RVR1960)

Muchas veces a lo largo de nuestro caminar con Dios, en medio de pruebas y problemas, nos preguntamos si vale la pena todo el esfuerzo que estamos haciendo, si el abstenerse de tantas cosas y renunciar a tantas otras realmente tiene sentido o si en realidad hay algo bueno al final del camino o todo será una pérdida de tiempo. Nos resulta a la vez imposible ignorar el hecho de que mucha gente no se esfuerza ni la mitad de lo que nos esforzamos nosotros y parece que les va mejor y como resultado viene el desaliento.   

No debemos juzgarnos mal por experimentar este tipo de emociones. Como humanos es normal sentir que las fuerzas se nos acaban y que no podemos seguir adelante, aun más cuando estamos pasando por momentos difíciles. Debemos entender que el hecho de conocer a Dios no nos hace inmunes al desanimo, por el contrario, el ser consientes de nuestra humanidad, nos permite entender que no se trata de nosotros sino de Dios, no es nuestra fuerza sino su fortaleza, no es mi capacidad sino su gracia.

Al atravesar por estos momentos de tristeza, es cuando Dios con su infinito amor, en vez de reprendernos nos dice al oído cuanto nos ama, nos recuerda que ha visto todo el esfuerzo y que no ha venido a nuestro encuentro para quitarnos del camino, sino para ayudarnos a recorrerlo. El Señor nos quita toda máscara de religiosidad, y nos dice que ha sido testigo de esas lágrimas que en soledad se han derramado, y no sólo las seca sino que se sienta a nuestro lado y se queda allí hasta que pase toda tempestad. Entonces se ven las puertas que Dios ha abierto, puertas que nadie puede cerrar y aprendemos lo que es la gracia inmerecida, misericordia y amor incondicional de nuestro padre Dios, quien siempre tendrá un plan preparado para ayudarnos a superar cualquier dificultad y proseguir hacia la meta.

Dios no está  esperando que seas el más fuerte, los súper héroes son pura fantasía. Dios nos creó y sabe que los humanos nos cansamos, sentimos desfallecer, y nos quedamos sin fuerzas. Dios  solo te pide que no decaigas, que perseveres y no vuelvas atrás, no importa lo duro de la tormenta fortalécete en el Señor y en el poder de su fuerza. Jehová ha visto tu esfuerzo y ha sentido tu cansancio pero no ha sido indiferente, Él te restaurará y restablecerá, Él perfecciona tu camino y endereza tus veredas, Él le da aliento al cansado y fuerza al débil, con sus manos te sostendrá para que estés seguro. Él te ayudará, te guiará y aunque caigas, te levantará para que sigas adelante pues Él está contigo.

-Dios no se complace en el autosuficiente, sino que aquel que reconoce que su fortaleza es el señor y espera la salvación de Jehová.

Isaías 40:29-31, "Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán".

Autor: Dilean Cañas

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