Lea Matthew 25

En la lectura de hoy:

Las parábolas; el complot para matar a Jesús; Jesús es ungido; la Cena del Señor; la agonía de Cristo y Su oración; Jesús es traicionado por Judas; Jesús es juzgado; Pedro niega al Señor

Jesús se representó a Sí mismo en esta parábola, diciendo: «Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su (propia) capacidad; y luego se fue lejos» (Mateo 25:14-15). Estos talentos no pertenecían a los siervos, pero seguían siendo la propiedad de su dueño. Ellos tenían que ser los administradores de los bienes que se les habían encargado. Los «bienes» en esta parábola representan las oportunidades y las habilidades que Dios nos ha dado y que Él espera que usemos para edificar Su Reino.

El siervo que recibió «cinco talentos» reconoció que lo qué él había recibido pertenecía a su dueño. En el día del juicio él pudo decir: «Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos» (25:20).

«Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos» (25:17). El Señor no esperaba que este siervo ganase cinco talentos desde que a él se le había dado también según su habilidad. Los dos primeros siervos fueron fieles en ganar el doble de sus talentos y fueron encomendados igualmente.

El tercer siervo había recibido un talento. Pero él no trató de cumplir con su dueño. Al contrario, «el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor» (del dueño) (25:18). Su esfuerzo para mantener su «propia seguridad» aquí en la tierra no tenía excusa. Él trató de dar excusas tal y como muchas personas hoy en día que muestran gran diligencia en sus trabajos en el mundo, pero después dicen: «Estoy muy ocupado ahora. Ya serviré al Señor cuando sea más conveniente, o después que esté jubilado».

Las consecuencias de despreciar las oportunidades para servir a su dueño eran irreversibles; ya no había una segunda oportunidad para revivir su vida. El Señor entonces declaró: «Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes» (25:30; ver 8:12; 22:13; 24:51).

Podemos decidir ignorar nuestras oportunidades para servir al Señor, no dar nuestros diezmos, y profanar el día del Señor; pero, sin excepción, «De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí» (Romanos 14:12). «¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios» (I de Corintios 6:19-20).

Pensamiento para hoy:

Los creyentes reciben y se gozan de la experiencia espiritual mientras que ayudan a otras personas (Tito 3:8).

Versículo de la semana para aprender de memoria: Salmos 139:1-2