Psalms 101

En la lectura de hoy:

Un compromiso personal a seguir los caminos del Señor; clamando al Señor en las aflicciones; gratitud a Dios por Su misericordia; Su poderosa capacidad; la providencia de Dios sobre Israel

David fue inspirado por el Espíritu Santo a profetizar más allá de la vida, la muerte, la resurrección, y la ascensión de Jesucristo, y dar a ver Su segunda venida en Su reino cuando administrará igual justicia por todo el mundo. Por esta razón, David declaró: « . . . En la integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa. No pondré delante de mis ojos cosa injusta. Aborrezco la obra de los que se desvían . . . » (Salmo 101:2-3). David estaba testificando que todos sus placeres personales, como también todas sus transacciones de negocios, tenían que agradar a Dios. Para mantener esta actitud, David tuvo que escoger sus amigos cuidadosa y sabiamente, y dijo: «Corazón perverso (mentiroso) se apartará de mí; no conoceré al malvado» (101:4), que significa: yo no tendré ninguna relación con alguien que esté en la maldad.

Algunas de las muchas razones para alabar al Señor son dadas en el Salmo 103, pero es nuestro amoroso Señor mismo quien es la mayor razón de nuestra alabanza. Primeramente, Le alabamos por quien Él es, el Todopoderoso, el Todo-sabio, y el Justo Creador. Con acción de gracias Le alabamos porque: «No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados. Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, engrandeció Su misericordia sobre los que Le temen» (103:10-11). Nosotros nunca debemos de parar de alabarle por Su gran misericordia y por Su gran amor que nos perdona y nos limpia de todos nuestros pecados. Es un hecho de incredulez de nuestra parte, una gran decepción de Satanás, y contrario a la naturaleza divina de nuestro amoroso Señor, traer otra vez al caso los pecados pasados — ni los nuestros, ni los de otras personas debemos de traerse a dar cuenta. El perdón significa — que ellos no serán más recordados, ni por Dios, ni por nosotros mismos (I de Juan 1:9; II de Pedro 1:9). Dios nos ha dado la seguridad que: «Cuanto está lejos el oriente del occidente, (así) hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones» (Salmo 103:12).

Esto nos recuerda que un perdón sin límites debe de ser la característica de cada creyente y verdadero discípulo de Jesucristo, pues Él nos dijo: « . . . cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas. Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas» (Marcos 11:25-26).

Pensamiento para hoy:

Dios a veces anula nuestros deseos y nuestros planes para cumplir Su mayor propósito en nuestras vidas.

Lectura opcional:

I de Timoteo 3

Versículo de la semana para aprender de memoria: Gálatas 6:7