Esther 4

En la lectura de hoy:

El ayuno entre los judíos; el banquete que Ester le hizo a Amán y al rey; Amán es forzado a darle honor a Mardoqueo; la muerte de Amán

Como cinco años después que Ester llegó a ser reina, Amán fue llamado por el rey a estar « . . . sobre todos los príncipes que estaban con él» (Ester 2:16-17; 3:1-7). Cuando el decreto fue proclamado que todos los judíos serían destruidos, Mardoqueo le rogó a Ester « . . . que fuese ante el rey a suplicarle y a interceder delante de él por su pueblo» (4:8). Nadie sabía que Ester era judía porque Mardoqueo le había prohibido de revelar su nacionalidad. Ester tuvo miedo y le recordó a Mardoqueo que las leyes persas condenaban a muerte a cualquier persona que se acercara al rey sin ser invitado. Era un verdadero riesgo, pues ella no había « . . . sido llamada para ver al rey estos treinta días» (4:11). Ester podía haber pensado: «Si el rey ha perdido interés en mí, o si el rey se entera que yo soy judía, ¿cómo iba a ser posible influenciarle favorablemente?» Pero Ester creía que el riesgo de perder su posición prestigiosa, como lo había hecho la reina Vasti, o aun perder su vida, no era tan importante como tratar de salvar a su pueblo.

Después de ayunar por tres días, la reina Ester « . . . entró en el patio interior de la casa del rey» (5:1) y ella esperó a ver si iba a vivir o morir. Pero el rey la recibió y le ofreció conceder su petición: « . . . Si place al rey, vengan hoy el rey y Amán al banquete que he preparado para el rey» (5:4).

El rey aceptó la invitación y entonces, durante el segundo banquete, él otra vez le preguntó a Ester cual era su petición. Él se asombró cuando oyó que Ester estaba rogando por su propia vida: « . . . Oh rey . . . séame dada mi vida por mi petición, y mi pueblo por mi demanda. Porque hemos sido vendidos, yo y mi pueblo, para ser destruidos, para ser muertos y exterminados. . . . El enemigo y adversario es este malvado Amán» (7:3-6). Airado, el rey dijo: « . . . Colgadlo (a Amán) en ella. Así colgaron a Amán en la horca que él había hecho preparar para Mardoqueo; y se apaciguó la ira del rey» (7:9-10).

La vida de Ester nos anima a todos para usar cualquier talento, posición, éxito o riqueza que tengamos por bendición de Dios para decirle a un mundo perdido que nuestro Rey dio Su vida para salvarle de los tormentos del infierno. «Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de Mí y del evangelio, la salvará» (Marcos 8:35).

Pensamiento para hoy:

Por las edades, Satanás ha tratado de destruir los testigos de Dios, pero el Señor guía y protege a Sus hijos.

Lectura opcional:

Gálatas 2

Versículo de la semana para aprender de memoria: Eclesiastés 5:4