Acts 11

En la lectura de hoy:

El reporte de Pedro a la iglesia de Jerusalén; la muerte de Santiago; Pedro es encarcelado y rescatado; muerte de Herodes; el primer viaje misionero de Pablo

Saulo de Tarso era judío de nacimiento, pero también era un ciudadano romano por haber nacido en la ciudad de Cilicia, una provincia de Roma (Hechos 16:37-38). Su familia parece haber tenido considerables riquezas. Después de cumplir con los estudios recomendados de las Santas Escrituras en Tarso, Saulo fue escogido para continuar sus estudios de rabino en Jerusalén como estudiante del famoso rabí Gamaliel (22:3). Pablo después pudo compartir con los creyentes en Galacia que él era «mucho más celoso de las tradiciones de mis padres» (los ritos de los antiguos rabinos que se mantenían como leyes autoritarias) (Gálatas 1:14).

Después de aceptar a Jesucristo como el Mesías, Saulo se cambió su nombre hebreo a su nombre romano (pagano) de Pablo para identificarse mejor con los gentiles. Durante su primer viaje misionero, «Pablo y sus compañeros . . . pasando de Perge, llegaron a Antioquía de Pisidia» (una provincia romana de Galacia, hoy en día en Turquía); « . . . y entraron en la sinagoga un día de reposo y se sentaron. Y después de la lectura de la Ley y de los profetas» (Hechos 13:13-15), fueron invitados a hablar. Pablo escogió las Escrituras proféticas para mostrar que Jesús era el Mesías. Él empezó con un repaso de cómo «El Dios de este pueblo de Israel escogió a nuestros padres . . . les levantó por rey a David . . . (De) la descendencia de éste, y conforme a la promesa, Dios levantó a Jesús por Salvador a Israel. . . . (Sus) gobernantes, no conociendo a Jesús . . . pidieron a Pilato que se le matase. Y habiendo cumplido todas las cosas que de Él estaban escritas, quitándolo del madero, lo pusieron en el sepulcro (la tumba). Mas Dios le levantó de los muertos» (13:17,22-23,27-30).

Por medio de la muerte y la resurrección de Cristo, recibimos la vida eterna. Pero el llegar a ser salvo y en Él ser «justificado todo aquel que cree» es mucho más que sólo escoger un mejor estilo de vida. Primeramente, llegamos a reconocer lo terrible que es el pecado como una ofensa contra Dios, y sintiendo un verdadero dolor por nuestros pecados y un deseo sincero para ser librado del poder de esos pecados. Después sigue la decisión de vivir nuestras vidas evitando y resistiendo el pecado por medio del poder del Espíritu Santo. Pablo declaró: «todo aquello de que por la Ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en Él es justificado todo aquel que cree» (Hechos 13:39).

Pensamiento para hoy:

Vamos a compartir con otros hoy en día lo que Cristo significa para nosotros.

Versículo de la semana para aprender de memoria: Romanos 6:13