Read Génesis 46 – 48

En la lectura de hoy:

La visión de Jacob en Beerseba; el viaje a Egipto; José y el hambre; la mejor tierra dada a Jacob; la bendición de los hijos de José

Jacob sabía que Dios había planificado para Su pueblo que viviesen en Canaán, no en Egipto, por eso él no se apresuró para ir a Egipto y reunirse otra vez con su precioso hijo José. Porque el hacer la voluntad de Dios estaba en primer lugar en su corazón, Jacob necesitaba la seguridad de que Dios estaría con él en su viaje a Egipto. Después de salir de Hebrón, él viajó por unos 40 kilómetros: «Salió Israel con todo lo que tenía, y vino a Beerseba, y ofreció sacrificios al Dios de su padre Isaac. Y habló Dios a Israel en visiones de noche, y dijo: Jacob, Jacob. Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: Yo soy Dios . . . no temas de descender a Egipto, porque allí Yo haré de ti una gran nación. . . . Yo también te haré volver» (Génesis 46:1-4).

El Señor le aseguró a Jacob que su viaje a Egipto no iba a ser permanente, pero que sería un tiempo para preparar su familia para llegar a ser «una gran nación». La vida aquí en la tierra es solamente un tiempo de preparación para la eternidad (Lucas 12:21-22). La prioridad en nuestras vidas, y cómo vivimos, es una expresión de nuestra preparación para la eternidad. Nuestra mira no debe estar en las seguridades y ganancias mundanas, pero más eminente en ser la persona que Dios quiere que seamos, para cumplir con el propósito por el cual Él nos creó.

La vida de Jacob le da al creyente una forma más profunda de ver la soberanía de Dios, quien nos protege, nos dirige, y provee por las necesidades de todos los que son fiel a Él. Al pasar los años en Egipto, Jacob pudo ver cómo Dios le había guiado, protegido, y provisto durante toda su vida.

Este extraordinario hombre de Dios recibió tanto abuso durante su vida, pero Dios le otorgó más bendiciones que a ningún otro hombre en la historia del Antiguo Testamento. El nombre de Abraham, «padre de todos los creyentes», aparece más de 300 veces en las Escrituras. El nombre de Isaac aparece solamente 131 veces, y muchas veces sólo en conjunto con Abraham y Jacob. Sin embargo, el nombre de Jacob es mencionado más de 370 veces, y su nuevo nombre de Israel, refiriéndose a sí mismo y a su descendencia, aparece más de 2.500 veces. Es algo serio criticar al que Dios ha escogido estimar. Como Dios bien dijo: «A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí» (Romanos 9:13; Malaquías 1:2-3).

Pensamiento para hoy:

Los creyentes siempre deben de perdonar, cueste lo que cueste, sin considerar las consecuencias.

Lectura opcional: Mateo 16

Versículo de la semana para aprender de memoria: Salmos 100:3