Psalms 132

En la lectura de hoy:

Una oración por la bendición de Dios; el gozo de la unidad; la exhortación para alabar a Dios; la duradera misericordia de Dios; la Palabra de Dios es ampliada

El salmista nos recuerda: «¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía! Es como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba . . . y baja hasta el borde de sus vestiduras» (consagrando todo el cuerpo) (Salmo 133:1-2; Éxodo 30:25,30; Levítico 8:12). El santo aceite de la unción, el buen óleo sobre la cabeza de Aarón, el primer sumo sacerdote, es una prefiguración de la unción, la morada, y el derramamiento del Espíritu Santo sobre los creyentes hoy en día. El aceite que fue derramado simboliza el Espíritu Santo quien, en amor, cubre y penetra las vidas de todos los que se someten a Él.

Todos los creyentes tienen el mismo Espíritu Santo morando en ellos (I de Juan 2:27). De consiguiente, debemos expresar la unidad de los creyentes en un espíritu de amor, sin parcialidad, sin pensar en que raza, que nacionalidad, que nivel de educación o de riquezas.

La clave para la unidad verdadera es esto: «Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo» (Filipenses 2:3). Nuestra naturaleza pecaminosa (caída) siempre está lista para distorsionar los encuentros desagradables con otros, y nuestras emociones pueden crear una crisis de los incidentes insignificantes. A todo esto le añadimos, que muchas veces todos nosotros, por ser egoístas, demandamos nuestro derecho y le echamos la culpa a otros por nuestras frustraciones. El orgullo, la obstinación, y un espíritu independiente son todos los enemigos de una vida llena del Espíritu de Dios. La persona que refleja a Cristo acepta una ofensa personal con paciencia en vez de reaccionar a la dureza de otras personas. Necesitamos reconocer que una persona con una mala actitud a veces está reaccionando momentariamente a las frustraciones causadas por conflictos previos, pesares, sufrimientos, o malas noticias. Dios permite que personas con dificultades se acerquen a nuestras vidas para darnos una oportunidad para expresar el amor y la paciencia de Dios para ellos, tal y como nuestro Señor nos ha dado a conocer Su amor y Su misericordia a nosotros los creyentes.

La unidad de los creyentes puede ser comparada a una gran orquesta con muchos instrumentos creando bellas armonías. Para mantener esa armonía, tenemos que mantenernos entonados con el Maestro Conductor. «(Porque) todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús» (Gálatas 3:27-28).

Pensamiento para hoy:

Todos los creyentes son miembros del Cuerpo de Cristo.

Lectura opcional:

II de Timoteo 2

Versículo de la semana para aprender de memoria: Gálatas 6:8