Ezra 3

En la lectura de hoy:

La restauración del altar y de la adoración; la edificación del templo empieza; los enemigos paran la obra; la obra es restaurada; la carta de Tatnai a Darío

Después de volver a Jerusalén, los judíos primeramente edificaron « . . . el altar del Dios de Israel, para ofrecer sobre él holocaustos . . . porque tenían miedo de los pueblos de las tierras, y ofrecieron sobre él holocaustos a Jehová, holocaustos por la mañana y por la tarde. Celebraron asimismo la fiesta solemne de los tabernáculos, como está escrito . . . pero los cimientos del templo de Jehová no se habían echado todavía . . . (Pusieron) a los sacerdotes . . . a los levitas . . . (y) cantaban, alabando y dando gracias a Jehová» (Esdras 3:2-4,6,10,11).

Se decía que muchos de los hombres que habían visto el templo de Salomón « . . . lloraban en alta voz, mientras muchos otros daban grandes gritos de alegría» (3:12). Quizás que estaban llorando sobre lo que podía haber sido si ellos no hubiesen ignorado las advertencias de los profetas que les decían que el pecado continuo siempre resulta en destrucción. Otros se regozijaron en pensar que un día futuro el templo sería otra vez edificado y allí podrían adorar a Dios otra vez.

Es justo para nosotros lamentarnos por pecados pasados que han traído el juicio de Dios sobre nuestras vidas, tal y como lo hicieron los israelitas. Pero, podemos dar gracias a Dios que, después que hemos abandonado y confesado nuestros pecados al Señor, podemos estar seguro que « . . . Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados . . . » (I de Juan 1:9). No debemos de continuar afligiéndonos por las pérdidas del pasado, pues eso siempre obscurece las nuevas oportunidades para el presente y para el futuro. Ni tampoco debemos gloriarnos en los logros y éxitos personales del pasado. Diariamente necesitamos seguir adelante con nuestras vidas y unirnos a los que « . . . (cantan), alabando y dando gracias a Jehová» (Esdras 3:11) por Su misericordia y Su gracia. El apóstol Pablo nos recuerda diciendo: « . . . olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús» (Filipenses 3:13-14).

Una buena lección que aprendemos de estos judíos devotos es que, mientras buscamos maneras cómo servir al Señor, la oposición vendrá. Durante la restauración de los cimientos del templo « . . . el pueblo de la tierra . . . atemorizó para que no edificara. . . . Entonces cesó la obra de la casa de Dios que estaba en Jerusalén» (Esdras 4:4,24).

Vamos a seguir adelante confiando, no en nosotros mismos, pero en Dios, « . . . y en el poder de Su fuerza» (Efesios 6:10).

Pensamiento para hoy:

Los ganadores nunca cesan, y los que cesan nunca ganan.

Lectura opcional:

II de Corintios 4

Versículo de la semana para aprender de memoria: I de Timoteo 1:17