John 4

En la lectura de hoy:

Jesús y la mujer samaritana; los milagros de sanidad; Jesús contesta la pregunta de los judíos

La puerta de las ovejas donde los corderos eran llevados para el sacrificio estaba en el área al nordeste de la corte del templo en Jerusalén. Allí había «cerca de la puerta de las ovejas, un estanque, llamado en hebreo Betesda, el cual tiene cinco pórticos» (Juan 5:2). En este estanque «yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos» (5:3). Se creía que el primero en descender al estanque después del movimiento del agua por «un ángel» quedaría sano (5:4). El Gran Médico se acercó a este gentío de personas sufriendo y sin ayuda, pero nadie le reconoció.

En este gentío de sufridos «había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo» (5:5). ¿Qué posibilidad había que después de tantos años a alguien le importara si él se sanaba o no? Cuando este hombre expresó su desesperación, entonces Jesús miró más allá de los problemas que este hombre tenía y le pidió de hacer algo: «Levántate, toma tu lecho, y anda. Y al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo» (5:7-9).

Tal y como este hombre, todos nosotros estábamos espiritualmente sin esperanza. Debemos estar agradecidos eternamente que Jesús no nos dejó a un lado, pero al contrario, Él nos preguntó si queríamos ser sanados. Jesús cuida de aun los más desamparados, deseando que todos ellos le reconozcan como su Salvador y Señor. No importa si son buenos atletas populares, líderes intelectuales como Nicodemo, prostitutas dignas de lástima como la mujer samaritana que vino al pozo, o cualquier otra persona perdida.

Esto pasó en el día cuando «había una fiesta de los judíos» (5:1). Algunos cristianos creen que este fue el día de celebrar la Pascua (Deuteronomio 16:1-11), lo cual viene bien al caso. Pero aun otros creen que este fue el día de celebrar Pentecostés, que también llegó a ser el día cuando los creyentes por primera vez fueron llenos del Espíritu Santo y recibieron poder para ser «testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra» (Hechos 1:8; ver 2:1-4).

La puerta de las ovejas ilustra a Jesús como «el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo» (Juan 1:29). El estanque «llamado en hebreo Betesda» significa «la casa de misericordia o de gracia». Es sólo por medio de la compasión de Cristo que cualquier persona perdida, sin excepción, puede encontrar misericordia y gracia al aceptar Su sacrificio en la cruz por todos los pecados. El apóstol Pablo nos recuerda que antes «éramos por naturaleza hijos de ira» pero ya hemos sido purificados de nuestros pecados y hemos recibido una naturaleza nueva con el privilegio de ser «(vestidos) del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad» (Efesios 2:3; 4:24).

Pensamiento para hoy:

Las «satisfacciones» temporales pueden que «sacien nuestra sed» momentáneamente, pero nunca satisfarán en verdad.

Versículo de la semana para aprender de memoria: Mateo 7:5