Job 21

En la lectura de hoy:

Job declara que los hombres malvados a veces prosperan; Elifaz acusa a Job de haber pecado; el deseo de Job en defender su caso delante de Dios

Pocos hombres en la historia bíblica han sido estimados por Dios tanto como Job. Dios dijo de él: « . . . ¿No has considerado a Mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?» (Job 1:8). Sus amigos erróneamente pensaron que todos sus problemas eran el resultado de sus pecados en secreto. Ellos pensaban que los hombres malvados son miserables, porque Job estaba extremamente miserable, entonces él tenía que ser muy malvado.

Es sorprendente leer el error de Elifaz con sus entorpecedoras críticas, y cruel condenación de Job, cuando dijo: «Vuelve ahora en amistad con Él, y tendrás paz; Y por ello te vendrá bien. Toma ahora la ley de Su boca, Y pon Sus Palabras en tu corazón. Si te volvieres al Omnipotente, serás edificado; Alejarás de tu tienda la aflicción» (22:21-23). En un contraste bien fuerte, Dios le dijo a Elifaz el amigo de Job: «no habéis hablado de Mí lo recto, como Mi siervo Job» (42:7).

Todavía vemos a personas que se justifican a sí mismas, ultrajantes, con sus propias opiniones, como Elifaz, que están listos para pasar juicio a todos los que no creen como ellos o que están experimentando dificultades o enfermedades. Al contrario, la fe de Job era inmutable porque él podía decir sin duda: «Mis pies han seguido Sus pisadas; guardé Su camino, y no me aparté. Del mandamiento de Sus labios nunca me separé; guardé las Palabras de Su boca más que mi comida» (23:11-12). Job creía que, tal y como Dios es siempre fiel a Su Palabra, Dios también es fiel a Su siervo obediente.

A veces nosotros no comprendemos por qué tenemos que enfrentarnos a los contratiempos, a los sufrimientos, o a los que nos toman en sentido erróneo. Pero, podemos creer y confiar en Dios pues Él siempre le da lo mejor a cada persona que desea hacer Su voluntad.

La dedicación de Job debe ser una inspiración a todos nosotros que no estamos tan preocupados en saber «la razón» por nuestro sufrimiento, como en llegar a conocer a Dios y Su Palabra, la única verdadera fuente para guiarnos.

Le pareció a Job que él no podía encontrar a Dios. Pero, sabiendo todo esto, Job pudo decir: «Mas Él conoce mi camino; me probará, y saldré como oro» (23:10).

Pensamiento para hoy:

La fuerza que recibimos de la Palabra de Dios día tras día es la que también mantiene nuestra fe en los tiempos de pruebas.

Lectura opcional: Efesios 3

Versículo de la semana para aprender de memoria: Eclesiastés 12:13