Jeremiah 26

En la lectura de hoy:

Jeremías es arrestado; el sometimiento de Judá bajo Nabucodonosor es predicho; la profecía falsa de Hananías y su muerte

Durante la primera parte del reino de Sedequías, Dios mandó a que Jeremías hiciese un yugo y se lo pusiera sobre su propio cuello, lo cual simbolizaba el cautiverio venidero del reino de Judá. Jehová dijo: «Y ahora Yo he puesto todas estas tierras en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, Mi siervo, y aun las bestias del campo le he dado para que le sirvan» (Jeremías 27:6).

Jeremías proclamó que Dios había puesto a Nabucodonosor como el gobernador sobre estas naciones a causa de sus pecados (27:2-11; ver Daniel 2:37-38). «Entonces hablaron los sacerdotes y los profetas a los príncipes y a todo el pueblo, diciendo: En pena de muerte ha incurrido este hombre; porque profetizó contra esta ciudad, como vosotros habéis oído con vuestros oídos» (Jeremías 26:11).

Cuando los israelitas fueron derrotados por Nabucodonosor y dispersos por toda la tierra, fue entonces que empezó «los tiempos de los gentiles» (Lucas 21:24). Nosotros estamos viviendo muy cerca de esa última generación cuando «los tiempos de los gentiles se cumplan». Dios, en Su poder soberano, ha causado que los judíos vuelvan a Jerusalén, y otra vez lleguen a ser una nación, antes de la segunda venida de Jesucristo, el Rey-Mesías. Todos debemos de prepararnos para ese día.

Vamos a fiel y diligentemente decirles a otras personas cómo es que ellos también pueden estar preparados para la venida del Señor. La omisión de hacer esto resultará en la condenación eterna para todos los que no reciban a Jesucristo como su Salvador.

Vemos que Jeremías hubiera preferido morir antes de callar y no hablar sobre la necesidad de oír la Palabra de Dios.

Es este mismo Espíritu de Dios que llevó al apóstol Pablo a poder decir: « . . . Porque yo estoy dispuesto no sólo a ser atado, mas aun a morir en Jerusalén por el nombre del Señor Jesús» (Hechos 21:13). Y es este mismo Espíritu de sacrificio personal que guía a los creyentes hoy en día a que voluntariamente puedan rechazar los intereses personales que interfieren con el deseo de hacer como de decir todo lo que saben que deben proclamar.

«Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, . . . que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad» (II de Timoteo 2:24-25).

Pensamiento para hoy:

Hablemos con valentía para el Señor; pues tendrá gran influencia en otras personas.

Lectura opcional:

I de Juan 3

Versículo de la semana para aprender de memoria: Salmos 18:2