Lea Romans 11

En la lectura de hoy:

Israel será salvo; los deberes del creyente en su vida personal, en su iglesia, en la sociedad, y aun hacia el gobierno

Ser cristiano es recibir una nueva naturaleza — la naturaleza de Dios. «Os es necesario nacer de nuevo» (Juan 3:7). Entonces el Espíritu Santo que mora en nosotros nos capacita para dejar que Cristo controle nuestras vidas en vez de controlar nuestras propias vidas bajo nuestro viejo dueño Satanás.

Es nuestro culto racional el querer vivir cada día manifestando la vida de la resurrección de Cristo, libres del control de Satanás. El apóstol Pablo escribió: «Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta» (Romanos 12:1-2).

Mientras que leemos por toda la Biblia y la obedecemos, la Palabra de Dios llega a ser nuestra comida espiritual y nuestra fuente de fuerza y discernimiento espiritual para cumplir la voluntad de Dios. Tal y como la comida física se asimila por nuestros cuerpos para proveer una buena salud y fuerza física, así mismo el Espíritu Santo que mora en nuestras vidas fortalece nuestra vida espiritual por medio de Su Palabra para que podamos estar saludables en nuestra vida espiritual. El Espíritu Santo solo puede guiarnos: «a toda la verdad» (Juan 16:13). Sin embargo, Él no nos guiará a «toda la verdad» si nos negamos a leer «toda la verdad» desde Génesis hasta Apocalipsis. Nosotros somos esclavos del pecado y bajo la influencia de Satanás o somos hijos de Dios y cautivos sólo a Él por Su control sobre nuestras vidas. Esta es la verdadera libertad. La Palabra de Dios ilumina, entonces después nos da el poder para vencer el viejo estilo de vida. «(Y) conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres» (8:32).

Cada día vivimos en medio de muchas voces que llaman a nuestra atención. En esta vida siempre tendremos la tentación de satisfacer nuestros deseos carnales. También diariamente necesitamos de estar en guarda para no permitir que las «buenas cosas» o ni aun las «buenas personas» ocupen nuestro tiempo y nos roben de lo mejor que Dios tiene para nosotros. La vida es muy corta para permitir que las posesiones materiales y el deseo de cumplir con las metas mundanas dominen nuestras vidas. Nuestras oportunidades para servir al Señor y estar preparados para ver al Señor pronto terminarán. «Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos» (Efesios 5:15-16).

Pensamiento para hoy:

Cuando estamos controlados por el Espíritu Santo que mora en nuestras vidas es que verdaderamente estamos agradando a Dios.

Versículo de la semana para aprender de memoria: Tito 2:13