Numbers 12

En la lectura de hoy:

María y Aarón hablan contra Moisés; María es castigada con la lepra; Moisés ora por ella; los 12 espías van a Canaán y vuelven con su reporte

María era la hermana de Moisés y de Aarón el sumo sacerdote. Ella llevaba un gran honor entre las mujeres de Israel, tenía un don profético, y era una aficionada a la música y al canto (Éxodo 15:20; Miqueas 6:4).

«María y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la mujer cusita que había tomado . . . Y dijeron: ¿Solamente por Moisés ha hablado Jehová? ¿No ha hablado también por nosotros? Y lo oyó Jehová» (Números 12:1-2).

En seguida, Dios demandó una reunión con María, Aarón, y Moisés. María podía haber pensado que Dios estaba también disgustado con Moisés tal y como ella y Aarón, y que Dios iba a estar de acuerdo con su crítica. Sin duda, ella experimentó un tremendo susto cuando Dios le dijo: « . . . Cara a cara hablaré con él (con Moisés) . . . ¿Por qué, pues, no tuvisteis temor de hablar contra Mi siervo Moisés? Entonces la ira de Jehová se encendió contra ellos» (12:8-9). Para más horror para ellos fue cuando « . . . miró Aarón a María, y he aquí que estaba leprosa. Y dijo Aarón a Moisés: ¡Ah! señor mío, no pongas ahora sobre nosotros este pecado; porque locamente hemos actuado, y hemos pecado» (12:10-11).

La codicia y el orgullo nunca se pueden saciar. Aun el poseer dones espirituales puede llevarnos al orgullo, y al mismo tiempo llevarnos al celo, y a competir cuando nos encontramos con otras personas que tienen dones espirituales similares a los nuestros. Cuando sabemos que alguna persona en la oficina de trabajo es menos capacitada que nosotros, y que tal persona recibe una promoción o reconocimiento mayor que el nuestro, entonces puede que nosotros también caigamos en el mismo pecado de María y critiquemos a tal persona. El orgullo se manifiesta en muchas formas. Puede ser basado en la belleza física, en las riquezas, en la educación, o en los talentos; pero el orgullo siempre termina en la destrucción personal y el pecado de la decepción personal.

María había llegado a un punto, tal y como otros también llegan, cuando pensó que sus preocupaciones estaban basadas en un motivo «espiritual». Pero Dios pudo ver las intenciones más profundas, su celo, su envidia, su orgullo, y sus malos sentimientos. En sí, ella estaba poniendo en desafío el liderazgo de Moisés y no a quién él había escogido como esposa o qué estaba él enseñando. Dios claramente había declarado «No toquéis, dijo, a Mis ungidos, ni hagáis mal a Mis profetas» (I de Crónicas 16:22; Salmo 105:15).

Pensamiento para hoy:

Las personas codiciosas nunca alcanzan a tener suficiente dinero, las personas orgullosas nunca llegan a tener suficiente alabanza, y las personas egocéntricas nunca reciben suficiente atención.

Lectura opcional: Lucas 5

Versículo de la semana para aprender de memoria: Efesios 3:18