1 Kings 8

En la lectura de hoy:

La gloria de Jehová llena el templo; el arca es traído adentro del templo; el sermón y la oración de Salomón; la dedicación del templo

El día había llegado para la dedicación del glorioso templo sobre el monte de Moriah en Jerusalén. «Entonces Salomón reunió ante sí en Jerusalén a los ancianos de Israel . . . para traer el arca del pacto de Jehová de la ciudad de David, la cual es Sion. . . . Y los sacerdotes metieron el arca del pacto de Jehová en su lugar, en el santuario de la casa, en el lugar santísimo» (I de Reyes 8:1,6). En el arca era donde la Presencia de Dios moraba sobre el propiciatorio. «En el arca ninguna cosa había sino las dos tablas de piedra que allí había puesto Moisés en Horeb . . . (y) los sacerdotes salieron del santuario . . . (y) no pudieron permanecer para ministrar por causa de la nube; porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Jehová» (8:9-11).

El pueblo se paró dentro de los atrios y adoraron al Señor durante la dedicación del templo.

Los israelitas fueron escogidos para mostrarle al mundo que hay solamente un Dios Verdadero. Salomón oró « . . . para que todos los pueblos de la tierra conozcan Tu nombre y Te teman, como Tu pueblo Israel . . . y puesto en pie, bendijo . . . a Israel, diciendo . . . Esté con nosotros Jehová nuestro Dios (para que) . . . incline nuestro corazón hacia Él, para que andemos en todos Sus caminos, y guardemos Sus mandamientos . . . a fin de que todos los pueblos de la tierra sepan que Jehová es Dios, y que no hay otro» (8:43,55-58,60). Buda, Alá, y todos los otros «dioses» son dioses falsos.

El Único Dios Verdadero incluye las tres personas de la Trinidad: Dios el Padre, Jesucristo quien es Dios el Hijo (ver I de Timoteo 2:5-6), y Dios el Espíritu Santo. La conversación y la conducta diaria de cada creyente debe expresar nuestro amor y lealtad al Único Dios Verdadero.

«Y ofreció Salomón sacrificios de paz, los cuales ofreció a Jehová: veintidós mil bueyes y ciento veinte mil ovejas. Así dedicaron el rey y todos los hijos de Israel la casa de Jehová» (I de Reyes 8:63). La palabra «sacrificio» no significa «una gran pérdida». Un sacrificio al Señor nunca debe ser una pérdida, pues debe ser un regalo de algo dedicado al Señor. Sin embargo, un sacrificio personal es una abominación si no es una expresión de nuestra verdadera devoción interna al Señor.

Salomón oró la oración más larga escrita en la Biblia y dio más importancia a la fidelidad de Dios, diciendo: « . . . no hay Dios como Tú, ni arriba en los cielos ni abajo en la tierra, que guardas el pacto y la misericordia a Tus siervos, los que andan delante de Ti con todo su corazón» (I de Reyes 8:22-23).

Pensamiento para hoy:

La santidad de Dios revela la vileza del pecado.

Lectura opcional: Hechos 25

Versículo de la semana para aprender de memoria: Juan 13:33