Jeremiah 34

En la lectura de hoy:

Jeremías amonesta a Sedequías; la obediencia de los recabitas; el rollo es leído por Jehudí y destruido por el rey Joacim

Cuatro años después de la conquista de Judá por los egipcios y haber nombrado a Joacim rey, Nabucodonosor derrotó a los egipcios, invadió a Jerusalén, y nombró a Joacim como su rey-siervo. Pero Joacim fue un gobernador malvado y no fue como su piadoso padre Josías.

«En el año tercero del reinado de Joacim rey de Judá, vino Nabucodonosor rey de Babilonia a Jerusalén, y la sitió. Y el Señor entregó en sus manos a Joacim rey de Judá . . . » (Daniel 1:1-2) (Joacim se quedó como un rey-títere). Nabucodonosor dijo al « . . . jefe de sus eunucos, que trajese de los hijos de Israel, del linaje real de los príncipes. . . . Entre éstos estaban Daniel, Ananías, Misael y Azarías, de los hijos de Judá» (1:3,6).

Durante ese tiempo, Jeremías le dio instrucciones a su secretario Baruc de registrar el juicio de Dios, diciéndole: «Toma un rollo de libro, y escribe en él todas las palabras que te he hablado contra Israel y contra Judá, y contra todas las naciones . . . » (Jeremías 36:2).

«Después mandó Jeremías a Baruc, diciendo . . . Entra tú, pues, y lee de este rollo que escribiste de mi boca, las Palabras de Jehová a los oídos del pueblo, en la casa de Jehová, el día del ayuno; y las leerás también a oídos de todos los de Judá que vienen de sus ciudades. Quizá llegue la oración de ellos a la presencia de Jehová, y se vuelva cada uno de su mal camino; porque grande es el furor y la ira que ha expresado Jehová contra este pueblo» (36:5-7). Los príncipes (líderes) del pueblo estaban aterrorizados por las palabras del profeta, e inmediatamente le informaron esto al rey. «Y envió el rey a Jehudí a que tomase el rollo . . . y leyó en él Jehudí a oídos del rey, y a oídos de todos los príncipes que junto al rey estaban» (36:21).

«Cuando Jehudí había leído tres o cuatro planas, (se lo quitó y) lo rasgó el rey con un cortaplumas de escriba, y lo echó en el fuego que había en el brasero, hasta que todo el rollo se consumió sobre el fuego . . . » (36:23). Pero eso fue todo lo que pudo hacer. Pues aun siendo el rey, él no tenía el poder para destruir la verdad que el rollo contenía.

Tal y como Joacim, algunos hoy en día cierran su verdadero destino al negarse a leer las verdades de la Biblia, las cuales Dios considera necesarias para guiarles a encontrar y cumplir con la voluntad de Dios. La historia registra muchas veces que las Biblias han sido quemadas; pero nos preguntamos: ¿Cuál es la diferencia entre quemar la Biblia y no leerla? «De cierto os digo (todo pasará) . . . pero Mis Palabras no pasarán» (Mateo 24:34-35).

Pensamiento para hoy:

Todos los que buscan el consejo del Señor por medio de Su Palabra nunca serán engañados.

Lectura opcional:

II de Juan 1

Versículo de la semana para aprender de memoria: Salmos 18:2