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El Camino Bíblico - 29 de Marzo

  • 2014 Mar 29
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 Judges 18

En la lectura de hoy:

Los hijos de Dan forzan a un levita, sacerdote de Micaía, a ser su sacerdote, ellos conquistan la ciudad de Lais y la habitan; la concubina fue hecha víctima

Israel continuó ignorando la Palabra de Dios. Por consiguiente, leemos: «En aquellos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía» (Jueces 17:6; ver 21:25). Esto quiere decir que cada persona hacía cualquier cosa que le daba gusto.

Para ilustrar la miserable condición moral que existía en esos días, un hombre levita, que representaba el liderazgo espiritual, y su concubina son introducidos. Para más disgusto leemos sobre la violación de la Ley por esa relación con su concubina (ver Levítico 21:7), «Y su concubina le fue infiel, y se fue de él a casa de su padre, a Belén de Judá» (Jueces 19:2). Pero, después de «cuatro meses», el levita decidió que volviese a él, y fue a ella a la casa de su padre. « . . . y ella le hizo entrar en la casa de su padre» (19:2-3).

Cuando el levita decidió volver a su casa después de varios días, ya era muy tarde para completar el viaje antes de que fuera de noche y pararon en Gabaa, y un hombre ya viejo les ofreció hospitalidad en su casa, y ellos lo aceptaron. «Pero cuando estaban gozosos, he aquí que los hombres de aquella ciudad, hombres perversos, rodearon la casa, golpeando a la puerta; y hablaron al anciano, dueño de la casa, diciendo: Saca al hombre que ha entrado en tu casa, para que lo conozcamos» (19:22). Después de rogarles, de no hacer cosa tan infame, el anciano les ofreció a su hija virgen así como la concubina del levita a esos hombres que demandaban tal cosa. Aunque el darle a las mujeres era un hecho muy pecaminoso, la homosexualidad era en comparación un hecho mucho más perverso. Entonces el hombre viejo les dijo: «He aquí mi hija virgen, y la concubina de él . . . y no hagáis a este hombre cosa tan infame» (19:23-24). Lo vil de este pecado está confirmado en el Nuevo Testamento, donde leemos: «Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío» (Romanos 1:26-27).

Pensamiento para hoy:

Los moralmente perversos necesitan nuestras oraciones.

Lectura opcional: Juan 20

Versículo de la semana para aprender de memoria: Filipenses 2:16

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