Lea Luke 19

En la lectura de hoy:

Jesús y Zaqueo; la entrada triunfal; la purificación del templo; la parábola de los labradores malvados; el pago del tributo; la resurrección; la autoridad de Jesús

Los fariseos habían conspirado contra Jesús con la cooperación de un partido político no religioso llamado «los herodianos», un grupo que empujaba al pueblo de Israel a estar sometido a Roma (Mateo 22:16). Estos grupos de personas hipócritas y opuestos en su forma de pensar mandaron un comité investigador junto con unos miembros de la junta del Sanedrín, pretendiendo estar interesados en seguir a Jesús. Ellos le dijeron a Jesús: «Maestro, sabemos que dices y enseñas rectamente . . . que enseñas el camino de Dios con verdad. ¿Nos es lícito dar tributo a César, o no?» (Lucas 20:21-22). Desde que la mayoría de los judíos se sentían sumamente agraviados por el tributo (los impuestos) que tenían que pagarle al gobierno romano, este «comité» estaba seguro que el gentío pronto dejaría de seguir a Jesús si Él decía que «Sí». Y también los fariseos podían decirle al pueblo que Él no podía ser el Verdadero Mesías de Israel si Él enseñaba que tenían que estar sujetos a un gobierno gentil. Pero, si Él decía que «No», entonces el partido de los herodianos podían acusarle de conspirar en contra el gobierno romano y entonces Poncio Pilato le podía arrestar por traición.

«Mas Él, comprendiendo la astucia de ellos, les dijo: ¿Por qué Me tentáis? Mostradme la moneda. ¿De quién tiene la imagen y la inscripción? Y respondiendo dijeron: De César. Entonces les dijo: Pues dad a César lo que es de César», (entonces el resto de su respuesta fue como una fuerte reprimenda que ardía por su hipocresía, al decirles): «y (dad) a Dios lo que es de Dios» (20:23-25). Mientras que la imagen en la moneda está representando la autoridad del gobierno, también tenemos que someternos a una autoridad mayor que ella porque fuimos creados «a imagen de Dios» (Génesis 1:26-27). Esto significa que las Palabras de Jesús son también verdaderas para nosotros hoy en día.

Algunos ciudadanos equivocados aceptan los beneficios del gobierno pero evitan pagar los impuestos. Ellos ignoran las dos razones por las cuales se deben pagar los impuestos. Los creyentes pagamos los impuestos requeridos porque obedecemos la ley, pero también lo hacemos porque es un requerimiento que le agrada a Dios. Nosotros no podemos simplemente ignorar Su mandato bien evidente: «Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior, ya a los gobernadores, como por Él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien» (I de Pedro 2:13-14).

Pensamiento para hoy:

Oh, poder oír a Jesús decir: «Bien, buen siervo y fiel».

Versículo de la semana para aprender de memoria: Mateo 7:4