Ecclesiastes 9

En la lectura de hoy:

Los conflictos de los justos y de los injustos; la sabiduría es mejor que la fuerza; el sabio contra el necio; el Creador debe ser recordado

Salomón fue muy famoso por su sabiduría, pero podía haber sido mal entendido cuando dijo: «Alégrate, joven, en tu juventud, y tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia; y anda en los caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos . . . » (Eclesiastés 11:9). Si no continuamos con su mensaje en este versículo nos sugiriera que él estaba animando a los jóvenes a seguir con las pasiones y los placeres de la vida sin cuidado alguno. Pero Salomón continuó diciendo: «pero sabe, que sobre todas estas cosas te juzgará Dios».

Salomón gastó toda su vida buscando por los placeres en todas las fuentes de la vida, pero usó la palabra «vanidad» (futilidad) más de treinta veces en este libro de Eclesiastés, y concluyó diciendo que el ignorar la Palabra de Dios es la «vanidad de vanidades» (12:8). Otra vez antes de terminar su mensaje, Salomón afirmó la base por la sabiduría verdadera: «Acuérdate de tu Creador (que perteneces a Él) en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento . . . (el) fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda Sus mandamientos (la verdadera guía para la vida); porque esto es el todo del hombre» (12:1,13). Sabiendo que todos nosotros somos parte de los propósitos de Dios, todas las cosas de esta vida entonces se deben de ver como oportunidades para avanzar el reino de Dios.

La satisfacción espiritual resulta cuando damos de nuestro tiempo, talentos, y recursos para cumplir la voluntad de Dios. Esta es la única fuente verdadera de la felicidad, de la paz mental, y de los verdaderos placeres de esta vida.

Por consiguiente, es absurdo buscar las riquezas, la seguridad, el poder, el ser popular, o las metas transitorias de esta vida meramente para la satisfacción personal. Es también vanidad rendirse a «los deseos de la carne» (desear la satisfacción sensual), «los deseos de los ojos» (codiciar para obtener más), «y la vanagloria de la vida» (nuestras propias metas y la acumulación de las posesiones materiales) (I de Juan 2:16).

«Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre vosotros se cree sabio en este siglo (lo que el mundo estima ser sabiduría), hágase ignorante (reconociendo que sólo tenemos una sabiduría mundana), para que llegue a ser sabio (viniendo a la verdadera fuente de la sabiduría). Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios . . . » (I de Corintios 3:18-19).

Pensamiento para hoy:

Los verdaderos placeres de la vida están en ser como Jesús.

Lectura opcional: Hebreos 7

Versículo de la semana para aprender de memoria: Gálatas 6:10