Lea Luke 21

En la lectura de hoy:

La ofrenda de la viuda; las señales del fin; la última Pascua y la Cena del Señor; la oración en Getsemaní; el arresto de Jesús; Pedro niega al Señor

Los alimentos de la Pascua anual de los israelitas eran un recordatorio de que la sangre de un cordero inocente y la obediencia a la Palabra de Dios habían hecho posible para sus descendientes ser redimidos de la muerte, ser libertados del Faraón y de la esclavitud en Egipto, y gozarse de la libertad en la tierra prometida.

En la noche de la Pascua, Jesús «tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio (a Sus doce discípulos), diciendo: Esto es Mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de Mí. De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en Mi sangre, que por vosotros se derrama» (Lucas 22:19-20). Durante esta Pascua, nuestro Señor se identificó a Sí mismo con el Cordero del sacrificio de la Pascua.

La Cena del Señor es un recordatorio que la muerte de Jesucristo en la cruz nos rescata de las manos de Satanás, y nos da la libertad de la condenación de nuestros pecados para recibir la vida eterna. Esta ordenanza es tan sagrada que el Espíritu Santo puso mucho énfasis sobre su importancia por medio del apóstol Pablo, quien nos escribió: «Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es Mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de Mí» (I de Corintios 11:23-25). Es de suma importancia que consideremos cuidadosamente que nuestro Señor nos dijo: «haced esto en memoria de Mí». Él no nos dio una sugerencia pero sí nos dio un mandamiento. Jesús le recuerda a todos Sus seguidores: «¿Por qué Me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que Yo digo?» (Lucas 6:46). Y otra vez Él dijo: «El que Me ama, Mi Palabra guardará» (Juan 14:23).

El Señor quería que nosotros supiéramos que Su muerte en la cruz hizo toda la diferencia entre pasar la eternidad en «el lago de fuego» (Apocalipsis 20:14-15), o en el cielo con Él (Juan 3:16; 14:2-3). La Cena del Señor es un recordatorio continuo de que hay perdón para todos los que, por fe, aceptan el sacrificio expiatorio de Jesús como la única forma de obtener la vida eterna. Es también un buen tiempo para examinar ¿qué mala actitud hemos tenido para con otros, qué venganza, y qué deseo carnal, necesitamos confesar y dejar atrás? La Cena del Señor es un recordatorio que: «cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa» (I de Corintios 11:27-28).

Pensamiento para hoy:

Necesitamos expresar un amor que perdona en nuestros corazones para todos los que nos ofenden.

Versículo de la semana para aprender de memoria: Mateo 7:5